El arquero brasileño Alisson Becker abrió una ventana íntima sobre su vida fuera de las canchas y reveló cómo su fe pasó de ser una costumbre heredada a convertirse en el eje que sostiene su día a día.
En una columna publicada por The Players’ Tribune, el guardameta recordó que creció en un hogar cristiano, aunque durante mucho tiempo su vínculo con Dios fue más bien lejano. “Creía, pero lo sentía distante”, rememoró al repasar su infancia.
Con los años, las experiencias —tanto las buenas como las difíciles— fueron moldeando una mirada distinta. Según explicó, ese proceso lo llevó a descubrir una fe más cercana y real, construida paso a paso y no de manera repentina. “Entendí que Dios está mucho más presente de lo que uno imagina”, expresó.
Para el actual jugador del Liverpool FC, la fe no es un concepto superficial ni una frase hecha. La define como una confianza profunda en Jesucristo, algo que trasciende lo emocional y se vuelve fundamental, especialmente en los momentos más duros.
Y justamente fue en una de esas pruebas donde su fe cobró aún más sentido. Durante la temporada 2020-2021, Alisson sufrió la pérdida repentina de su padre, una noticia que lo golpeó de lleno. “Me sentí completamente perdido”, confesó sobre aquel momento.
En medio del dolor, encontró contención en su entorno más cercano. El apoyo de sus compañeros de equipo fue clave para atravesar ese proceso, algo que él mismo interpreta como una muestra concreta de amor y cuidado en un momento crítico.
Meses después, la vida le dio un respiro. El nacimiento de su hijo Rafael trajo consigo una sensación de renovación. Para Alisson y su familia, fue una señal de esperanza en medio de la oscuridad. No es casual el significado de su nombre: “Dios ha sanado”, un mensaje que resume, en pocas palabras, el camino que le tocó recorrer.














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