Un informe elaborado por el Instituto Wheatley de la Universidad Brigham Young, en Estados Unidos, reveló que la participación religiosa suele estar vinculada a mejores niveles de salud mental y bienestar emocional. El análisis revisó miles de estudios médicos y sociales, encontrando que los resultados positivos superaron ampliamente a los negativos.
Según la investigación, las personas con una participación religiosa constante presentan menores niveles de depresión, ansiedad, suicidio y abuso de sustancias, además de mostrar mayor esperanza, felicidad y capacidad para enfrentar situaciones difíciles.
El estudio también señala que los beneficios son más notorios en quienes practican activamente su fe, especialmente con asistencia frecuente a reuniones o servicios religiosos. Aunque reconoce que pueden existir experiencias religiosas negativas, el informe concluye que, en general, la fe y la práctica espiritual están asociadas con una mejor salud mental y emocional.
