El sector empresarial y productivo tuvo una participación destacada en el IV Desayuno Nacional de Oración por el Paraguay, realizado este viernes, con dos mensajes que combinaron gratitud por las oportunidades que ofrece el país, reconocimiento al esfuerzo de quienes generan empleo y un llamado a recuperar la integridad en todos los ámbitos de la sociedad.
El Presidente de la capellanía empresarial, Eduardo Rempel, y el titular de la Federación de Cooperativas de Producción (FECOPROD), ingeniero Alfred Fast, pusieron en manos de Dios las actividades económicas del Paraguay y pidieron sabiduría para quienes tienen responsabilidades en las empresas, las cooperativas, los gremios y las instituciones públicas.
Más allá de las peticiones por el crecimiento y la prosperidad, sus intervenciones dejaron una reflexión coincidente: no puede existir un desarrollo verdaderamente sostenible sin honestidad, justicia, respeto a las personas y autoridades comprometidas con el bien común.
EDUARDO REMPEL: EMPRESARIOS CON INTEGRIDAD Y COMPROMISO CON SUS TRABAJADORES
En su oración, el Presidente de la capellanía empresarial, Eduardo Rempel, comenzó agradeciendo a Dios por los empresarios y emprendedores paraguayos que asumen riesgos, invierten sus recursos y generan oportunidades laborales para miles de compatriotas.
Destacó las condiciones que hacen del Paraguay un país con importantes posibilidades de inversión, entre ellas el libre mercado, una población joven y una economía en crecimiento. Sin embargo, reconoció que el sector privado también debe enfrentar obstáculos que dificultan su desarrollo y generan condiciones de competencia desigual.
Entre esos problemas mencionó expresamente la informalidad, la corrupción, el contrabando y la competencia desleal, situaciones que afectan a quienes trabajan e invierten dentro del marco legal.
Ante esta realidad, pidió que Dios conceda a los empresarios sabiduría para tomar decisiones, creatividad para innovar y perseverancia para atravesar los momentos difíciles. Pero hizo especial énfasis en la necesidad de que la actividad empresarial esté guiada por la integridad y la honestidad.
En ese sentido, planteó que el compromiso de los empresarios no debe limitarse a generar ganancias, sino que también debe expresarse en el trato digno a sus colaboradores, el cumplimiento de las leyes y las obligaciones tributarias, y la promoción del bien en las comunidades donde desarrollan sus actividades.
Su oración también estuvo dirigida a las autoridades de los distintos poderes del Estado, por quienes pidió valentía e integridad para adoptar decisiones difíciles, pero justas, que permitan recuperar la confianza de la ciudadanía.
Finalmente, encomendó al Paraguay a Dios y pidió que la economía genere cada vez más empleos y que la prosperidad alcance a todos los sectores, especialmente a las personas y familias que más necesitan oportunidades.
ALFRED FAST: SIN HONESTIDAD Y CONFIANZA INSTITUCIONAL NO HABRÁ VERDADERA PROSPERIDAD
Por su parte, el presidente de FECOPROD, ingeniero Alfred Fast, centró su oración en los productores, las cooperativas y los gremios de la producción que, mediante sus inversiones y actividades, contribuyen al desarrollo nacional y generan trabajo para miles de familias paraguayas.
Agradeció por quienes arriesgan e invierten para sostener la actividad productiva y por las organizaciones que trabajan para defender y promover las condiciones necesarias para que el sector continúe aportando al crecimiento del país.
Pidió sabiduría para las decisiones empresariales y productivas, creatividad para innovar y fortaleza, fe y perseverancia para superar las dificultades. No obstante, al igual que Rempel, puso especial énfasis en la integridad como un valor indispensable para medir el verdadero éxito.
«Que tu éxito y el éxito de nosotros se mida también por la dignidad con la que tratamos a nuestros colaboradores y por el bien que sembramos», expresó en uno de los pasajes más significativos de su oración.
Sin embargo, Fast también llevó al centro de su intervención la delicada situación institucional que atraviesa el Paraguay. Habló de un escenario de incertidumbre y de pérdida de confianza en diversas instituciones públicas, en medio de revelaciones de corrupción y hechos de robo que afectan a los paraguayos.
Ante esta realidad, pidió a Dios que se revele a las autoridades y les conceda sabiduría para buscar su consejo y dirección. Advirtió que, sin esa orientación, resulta difícil construir un país donde prevalezcan la justicia, la paz verdadera y la prosperidad.
El titular de FECOPROD también pidió perdón y misericordia para quienes tienen responsabilidades de liderazgo, tanto en el sector público como en el privado, reconociendo la necesidad de una conducta más íntegra en todos los niveles de decisión.
Su oración concluyó poniendo nuevamente al Paraguay en las manos de Dios y reconociendo que el país necesita orientación para afrontar los desafíos del presente y construir un futuro mejor.
UN MENSAJE QUE INTERPELA AL SECTOR EMPRESARIAL
Las intervenciones de Rempel y Fast adquirieron especial relevancia porque trasladaron la reflexión espiritual al terreno concreto de la economía, la producción y la responsabilidad institucional.
Ambos reconocieron el papel de los empresarios, emprendedores, cooperativistas y productores como generadores de empleo y oportunidades, pero también recordaron que el éxito económico debe ir acompañado de principios éticos.
En el caso de Fast, su preocupación por la pérdida de confianza en las instituciones y los hechos de corrupción puso de manifiesto que el desarrollo productivo necesita condiciones institucionales confiables. La inversión y el trabajo requieren autoridades responsables, seguridad y reglas que se cumplan.
Por su parte, Rempel recordó que la integridad empresarial comienza en las decisiones cotidianas: respetar a los trabajadores, cumplir las obligaciones legales y tributarias y contribuir positivamente a las comunidades.
El mensaje conjunto fue claro: Paraguay necesita empresarios que produzcan, inviertan y generen empleo, pero también líderes con valores, instituciones confiables y autoridades que actúen con honestidad. La prosperidad no debe medirse solamente en resultados económicos, sino también en el bienestar y la dignidad de las personas.
El desafío planteado durante el Desayuno Nacional de Oración es que la fe y los valores cristianos no permanezcan al margen de la actividad económica, sino que se reflejen en la manera de producir, administrar, dirigir y construir el futuro del país.
