El reporte revela un dato alarmante: 388 millones de cristianos en el mundo padecen persecución alta o extrema, lo que equivale a uno de cada siete creyentes a nivel global. La cifra confirma una tendencia sostenida al alza y expone una realidad que atraviesa continentes, sistemas políticos y contextos culturales diversos.
Si bien los primeros lugares del ranking continúan ocupados por países de Asia y África, América Latina sigue siendo un foco de preocupación. El informe subraya que la persecución en nuestro continente responde principalmente a dos factores: el avance de regímenes autoritarios y el poder del crimen organizado, que considera a la iglesia y a sus líderes como una amenaza a su control político o territorial.
DICTADURAS Y VIOLENCIA CRIMINAL
Cuba (Puesto 24): Continúa siendo el país latinoamericano con mayor hostilidad hacia los cristianos. La iglesia enfrenta un férreo control estatal que restringe el registro de congregaciones, limita las actividades religiosas y presiona a líderes que no se alinean con la ideología oficial.
México (Puesto 30): A pesar de ser una nación mayoritariamente cristiana, la persecución crece. Pastores y líderes son blanco del crimen organizado, especialmente cuando trabajan con jóvenes en riesgo o denuncian la violencia. En comunidades indígenas del sur, cristianos evangélicos sufren desplazamientos y hostigamiento bajo el argumento de los “usos y costumbres”.
Nicaragua (Puesto 32): El régimen de Daniel Ortega mantiene una ofensiva directa contra la libertad religiosa, con expulsiones de líderes, cierre de medios cristianos y vigilancia permanente sobre iglesias consideradas críticas al gobierno.
Colombia (Puesto 47): En zonas rurales, grupos armados ilegales y guerrillas ven a los pastores como obstáculos para el control territorial. En algunas comunidades indígenas, abandonar creencias ancestrales para seguir a Cristo puede derivar en castigos físicos o exclusión social.
UN ESCENARIO GLOBAL MARCADO POR LA VIOLENCIA EXTREMA
A nivel mundial, 15 países alcanzaron el nivel de “persecución extrema”. Corea del Norte se mantiene en el primer lugar como el país más peligroso para los cristianos, donde la fe se practica en total clandestinidad bajo riesgo de prisión, trabajos forzados o muerte.
Le siguen Somalia, Yemen, Sudán y Eritrea. El informe destaca como novedad el ingreso de Siria (puesto 6), tras un fuerte aumento de la violencia, y Malí (puesto 15), reflejo de la expansión del extremismo violento.
Durante el período analizado (octubre de 2024 a septiembre de 2025), 4.849 cristianos fueron asesinados por causa de su fe, y se registraron más de 67.000 hechos de violencia física y psicológica. Nigeria, ubicada en el puesto 7, continúa siendo el país con mayor número de muertes cristianas, producto de ataques sistemáticos a aldeas y congregaciones.
UN LLAMADO A LA ORACIÓN Y A LA ACCIÓN
Puertas Abiertas recuerda que la Lista Mundial de la Persecución no busca solo informar, sino movilizar a la iglesia global. “La primera petición de los cristianos perseguidos es simple y profunda: oren por nosotros”, subraya el informe.
La organización insta a las comunidades cristianas del mundo libre a acompañar con oración, apoyo y solidaridad a quienes hoy viven su fe en contextos de alto riesgo.














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