A través de un comunicado oficial —reportado inicialmente por Christian Post en Español— la organización subrayó que, aunque la salida del régimen representa un «punto de inflexión largamente esperado», el proceso que inicia es, en realidad, una tarea sagrada de reconstrucción.
A diferencia de otros sectores que han celebrado de forma estrepitosa, la NaLEC ha optado por un enfoque de «esperanza sobria». La organización, que agrupa a líderes latinos en EE. UU., enfatizó tres pilares para los días venideros:
Escucha activa: Priorizar la voz de los líderes locales y la diáspora venezolana. Sanidad Nacional: Enfocarse en la restauración de los derechos humanos y la economía de los más vulnerables. Vigilancia espiritual: Mantener la oración constante para evitar que el vacío de poder derive en nuevos conflictos.
«Este es un momento de oración, no de protagonismo», sentenció la coalición, recordando que la libertad real no se alcanza con un operativo militar, sino con la restauración de la dignidad humana y la justicia institucional.
EL ROL DE LA IGLESIA CRISTIANA
La NaLEC instó a la comunidad global a no caer en la ingenuidad. El camino hacia una democracia estable será “arduo y meticuloso”. Por ello, han reafirmado su compromiso de actuar como puente para la ayuda humanitaria y el asesoramiento ético a los nuevos liderazgos que emerjan en este nuevo capítulo de la historia venezolana.














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