Durante el encuentro, legisladores, expertos, evangelistas, como Franklin Graham, y representantes de la sociedad civil expusieron testimonios que dieron cuenta de un clima creciente de hostilidad, discriminación y violencia contra la comunidad judía, fenómeno que —según coincidieron los participantes— se ha intensificado en distintos ámbitos de la vida pública, desde instituciones educativas hasta espacios políticos y sociales.

La audiencia permitió escuchar relatos directos de víctimas y referentes comunitarios, quienes describieron el impacto del antisemitismo no solo como una amenaza a un grupo religioso específico, sino como un serio riesgo para los valores democráticos, la convivencia pacífica y el respeto a los derechos fundamentales en el país.
Los miembros de la Comisión subrayaron la necesidad de adoptar respuestas firmes desde el Estado y la sociedad, reforzando políticas públicas, educación en derechos humanos y mecanismos de prevención frente a los discursos de odio. Asimismo, destacaron la importancia de preservar la libertad religiosa como uno de los pilares esenciales de la democracia estadounidense.
La jornada contó con el respaldo y liderazgo del presidente de la Comisión, Dan Patrick, a quien los participantes agradecieron por impulsar el debate y abrir un espacio institucional para visibilizar una problemática que genera creciente preocupación a nivel nacional.
Los organizadores expresaron su reconocimiento a todas las personas que compartieron sus testimonios, así como a los miembros de la Comisión que contribuyeron al desarrollo de la audiencia, resaltando que el intercambio de experiencias y perspectivas resulta clave para avanzar hacia soluciones concretas frente al aumento del antisemitismo.
¿QUÉ ES EL ANTISEMINTISMO?
La Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto define antisemitismo como “una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como el odio a los judíos. Las manifestaciones físicas y retóricas del antisemitismo se dirigen a las personas judías o no judíos y/o a sus bienes, a las instituciones de las comunidades judías ya sus lugares de culto».
Agrega que las manifestaciones pueden incluir ataques contra el Estado de Israel, concebido como una colectividad judía. Sin embargo, aclara que las críticas contra Israel, similares a las dirigidas contra cualquier otro país, no pueden considerarse antisemitismo.
Indica que, a menudo, el antisemitismo acusa a los judíos de conspirar contra la humanidad y, a veces, se utiliza para culparles de que «las cosas vayan mal». Se expresa a través del lenguaje, de publicaciones, de forma visual y de las acciones, y utiliza estereotipos siniestros y rasgos negativos del carácter.