Brasil ya no asusta como antes, las causas de una crisis que preocupa

La eliminación en octavos de final frente a Noruega dejó al descubierto las falencias de una selección que alguna vez dominó el fútbol mundial. Hoy, la Canarinha enfrenta un profundo desafío para recuperar su esencia.

Brasil ya no asusta como antes, las causas de una crisis que preocupa

La derrota de Brasil por 2-1 ante Noruega en los octavos de final del Mundial 2026 no solo significó una eliminación inesperada, sino que también reabrió un debate que desde hace años viene creciendo entre hinchas, exjugadores y especialistas: ¿qué le está pasando a la selección más ganadora de la historia?

El equipo dirigido por Carlo Ancelotti firmó su peor actuación en una Copa del Mundo desde 1990 y dejó la sensación de que la crisis va mucho más allá de un mal resultado. Estas son algunas de las razones que explican el delicado presente de la Canarinha.

Una identidad que parece haberse perdido

Durante décadas, Brasil fue sinónimo de espectáculo. El famoso jogo bonito, basado en la creatividad, el ataque y el talento individual, conquistó al mundo y se convirtió en la marca registrada del fútbol brasileño.

Sin embargo, frente a Noruega, esa esencia estuvo prácticamente ausente. En el MetLife Stadium, el conjunto sudamericano cedió el protagonismo, tuvo poco tiempo la pelota y apostó principalmente por el contragolpe. La estrategia generó críticas entre los aficionados y también entre históricos del fútbol brasileño, que consideran que el equipo se alejó de su estilo tradicional.

El exinternacional Walter Casagrande fue uno de los más duros al analizar el partido, al señalar que ver a Brasil replegado y jugando a la defensiva refleja el momento que atraviesa actualmente la selección.

Una generación que todavía no convence

Otro de los puntos más discutidos es la calidad del plantel. Aunque figuras como Vinícius Jr. destacan en el fútbol europeo, muchos consideran que la actual generación todavía está lejos del nivel de los grandes equipos brasileños del pasado.

Las constantes ventas de jóvenes promesas al fútbol europeo y una formación cada vez más enfocada en el mercado internacional son señaladas como factores que han cambiado el perfil del futbolista brasileño. Incluso el propio Ancelotti reconoció en varias ocasiones la falta de laterales y mediocampistas creativos de primer nivel.

Desde la conquista del Mundial de 2002, Brasil ha tenido pocas figuras capaces de marcar una época. Neymar fue el gran referente durante más de una década, pero las lesiones y su irregularidad en los últimos años impidieron que pudiera liderar al equipo hasta una final mundialista. Tras la eliminación, además, anunció el cierre de su ciclo con la selección.

La ausencia de un goleador decisivo

Brasil también sigue buscando al delantero que pueda marcar diferencias en los partidos importantes. Desde los tiempos de Ronaldo Nazário y Adriano, la Canarinha no ha encontrado un centrodelantero que transmita el mismo nivel de confianza.

En este Mundial, los goles llegaron principalmente desde los extremos y jugadoresde segunda línea. Los atacantes de área no lograron asumir ese papel determinante, mientras jóvenes promesas como Endrick todavía continúan en pleno proceso de crecimiento.

La comparación con Noruega fue inevitable. Mientras los europeos contaban con un goleador letal como Erling Haaland, Brasil volvió a evidenciar la falta de un referente ofensivo capaz de resolver partidos de máxima exigencia.

Pese al duro golpe, la Confederación Brasileña de Fútbol mantiene la confianza en Carlo Ancelotti y apuesta a darle continuidad al proyecto con la mirada puesta en el Mundial de 2030. La expectativa es que, con un proceso más largo y la incorporación de nuevas figuras, la Canarinha pueda recuperar el protagonismo y volver a competir por los títulos que históricamente la convirtieron en una potencia del fútbol mundial.

Salir de la versión móvil