Ruiz Díaz explicó que la experiencia reciente, tanto en la Región Oriental como en la Región Occidental, demuestra que no existe una dicotomía real entre grandes y pequeños productores, sino una relación de complementariedad estructural dentro del sistema productivo nacional. “Hoy está claro que un productor grande necesita del pequeño productor y que el pequeño productor necesita del grande. No es una relación competitiva, es una relación simbiótica”, afirmó.
Según el titular del INDERT, esta lógica ya se encuentra en marcha en la Región Oriental mediante un trabajo conjunto con la Unión de Gremios de la Producción, donde el Estado interviene con la titulación de tierras, mientras el sector privado acompaña a los pequeños productores en procesos de formalización, asociatividad, asistencia técnica y modelos cooperativos. Este esquema permite a los grandes productores ganar escala, reducir costos logísticos y de transporte, y colocar productos a precios competitivos en los mercados internacionales.
Ruiz Díaz subrayó que sin organización cooperativa es muy difícil que un pequeño productor —e incluso uno grande— logre sostenerse en el tiempo, especialmente en un contexto de alta competencia global. Por ello, destacó que los gremios productivos ya venían trabajando con pequeños productores, integrándolos como proveedores de materia prima y apoyándolos en su formalización, en un modelo donde todos los actores dependen del buen funcionamiento del conjunto.
EXPERIENCIA AHORA EN EL CHACO
Esa misma experiencia, señaló, es la que el INDERT decidió trasladar al Chaco, donde confluyen dos realidades: por un lado, las grandes cooperativas con enorme capacidad industrial, y por otro, miles de pequeños productores históricamente excluidos del sistema formal de propiedad de la tierra.
En ese marco se inscribe la alianza público-privada con la cooperativa Chortitzer, con la que el INDERT inició conversaciones hace aproximadamente 14 meses. Según relató Ruiz Díaz, la cooperativa manifestó contar con una alta capacidad productiva, especialmente en el sector lácteo e industrial, que no estaba siendo plenamente utilizada, debido a la insuficiente provisión de insumos y materia prima.
Como ejemplo, mencionó que la industria láctea de Chortitzer necesita alcanzar volúmenes elevados de producción para ser competitiva tanto en el mercado interno como en el externo. “En economía, los costos son decrecientes: a mayor producción, menores costos unitarios. Pero para eso se necesita volumen”, explicó.
En torno a las plantas industriales de la cooperativa existen numerosos pequeños productores ganaderos, con superficies que oscilan entre 100 y 200 hectáreas, que podrían convertirse en proveedores clave. Sin embargo, el principal obstáculo era la falta de títulos de propiedad, lo que impedía cumplir con los estándares de trazabilidad y certificación exigidos por los mercados internacionales.
“En el exterior no solo se compra el producto, se compra calidad y trazabilidad. Se quiere saber de qué finca viene la materia prima, quién es el productor, cómo se produjo. Si el pequeño productor no tiene título, no tiene finca registrada y queda fuera del circuito exportador”, explicó Ruiz Díaz, al remarcar que esta situación restaba competitividad tanto a los pequeños productores como a las grandes cooperativas.
Frente a ese escenario, el INDERT y la cooperativa Chortitzer acordaron un esquema en el que el sector privado se compromete a seguir fortaleciendo el cooperativismo, brindar asistencia técnica y financiera, mientras el Estado acompaña con un proceso de titulación masiva y ordenada.
Uno de los casos más avanzados es el de la colonia Campo Acebal, donde ya se encuentran listos cerca de 500 títulos de propiedad, actualmente en proceso final de inscripción catastral. A ello se suma la colonia Nueva Mestre, donde el INDERT prevé la entrega de 1.400 títulos, lo que representa un avance sin precedentes en el Chaco.
ALCANZAR LA ENTREGA DE 3.000 TÍTULOS
De acuerdo con las proyecciones oficiales, este año se entregarán más de 2.000 títulos de propiedad en la región chaqueña, con la posibilidad de alcanzar incluso los 3.000 títulos, una cifra histórica si se tiene en cuenta que el INDERT prácticamente nunca había desarrollado un proceso sistemático de titulación bajo este enfoque en las colonias del Chaco.
Ruiz Díaz detalló que el programa también incluye otras colonias como San José Falcón y General Bruguez, y que el impacto será transversal: los pequeños productores accederán a financiamiento, formalización y mercados; las cooperativas podrán operar más cerca del 100% de su capacidad instalada; y el país ganará competitividad internacional. “El Estado pierde cuando no interviene. Gana cuando conecta a los actores productivos y genera reglas claras. Este modelo es un esquema donde todos ganan”, afirmó.
Finalmente, destacó el potencial productivo del Chaco, la resiliencia de sus productores frente a condiciones adversas como sequías prolongadas y falta de infraestructura, y subrayó que la tierra titulada, integrada a cadenas de valor y acompañada por políticas públicas y privadas, puede convertirse en una herramienta clave para el desarrollo sostenible, la inclusión productiva y el crecimiento económico del Paraguay.














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