La controversia sobre los materiales de Educación en la Afectividad y la Sexualidad en la Escuela (EASE) debe analizarse en su totalidad y no a partir de un ejercicio aislado. Así lo afirmó la senadora Lizarella Valiente, durante una entrevista con RCC Radio, en la que defendió la importancia de educar a niños y adolescentes en el pensamiento crítico, la responsabilidad afectiva y el respeto, al tiempo que cuestionó los intereses políticos e ideológicos que, a su criterio, atraviesan el debate sobre la educación sexual en Paraguay.
Desde su perspectiva como docente y psicopedagoga, Valiente sostuvo que el cuestionado ejercicio sobre Adolf Hitler debe interpretarse dentro de su contexto pedagógico. Según explicó, la actividad está dirigida a adolescentes de entre 14 y 16 años y busca que los estudiantes reflexionen sobre las acciones del líder nazi y desarrollen su propio juicio de valor.
«¿Cómo las próximas generaciones van a poder realmente hacer un juicio de valor de lo que hizo Hitler si no se habla de Hitler?», planteó la legisladora, quien defendió la enseñanza de los acontecimientos históricos, incluidos sus episodios más trágicos, como herramienta para comprender el pasado y evitar que se repitan sus atrocidades.
Valiente consideró que la polémica pierde de vista el propósito del ejercicio: enseñar a distinguir lo correcto de lo incorrecto, comprender las consecuencias de las acciones humanas y formar estudiantes capaces de razonar críticamente. En ese sentido, celebró que la controversia haya abierto una discusión pública, aunque cuestionó que las críticas tengan, según su interpretación, motivaciones políticas.
CUESTIONAMIENTOS A LA ESI Y A LOS INTERESES DETRÁS DEL DEBATE
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la advertencia de la senadora sobre lo que considera un trasfondo político y económico en la disputa por los materiales educativos.
Valiente afirmó que determinados sectores buscan impulsar la Educación Sexual Integral (ESI), cuyos recursos vinculó con organizaciones no gubernamentales y financiación externa. Por ello, instó a la ciudadanía a comparar los contenidos y los objetivos de la ESI con los de los materiales EASE del MEC, que —según aclaró— se encuentran en un proceso de evaluación, corrección y validación.
«Como ciudadanos, como papá, como mamá, tenemos que también ponernos de acuerdo en qué queremos, qué tipo de educación sexual y desde la afectividad queremos realmente para que los niños puedan protegerse de abusos», expresó.
La legisladora puso así el foco en la necesidad de que los padres conozcan los contenidos educativos y participen en la discusión sobre el modelo de formación que recibirán sus hijos. Su planteamiento es que el debate no debe reducirse a la controversia por una actividad puntual, sino que debe abarcar los enfoques pedagógicos, los valores transmitidos y los objetivos de cada propuesta.
PROTECCIÓN INFANTIL, RESPONSABILIDAD AFECTIVA Y PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA
Valiente defendió una educación que enseñe desde la infancia el respeto por los demás, la empatía y la responsabilidad sobre las consecuencias de los propios actos.
A su juicio, la formación afectiva debe contribuir a combatir el egoísmo, el individualismo y la indiferencia frente al sufrimiento ajeno. «Lo que yo hago tiene consecuencias en mi entorno, en mí, en mi amigo, en mi amiga, en mi mamá, en mi papá, en mi hijo, en mi pareja», señaló.
La senadora vinculó esa formación con la prevención de distintas formas de violencia y con la necesidad de promover relaciones humanas basadas en el respeto. También defendió que la educación sexual proporcione información adecuada para que niños y adolescentes puedan reconocer situaciones de riesgo, identificar conductas inapropiadas y buscar protección frente a eventuales abusos.
En ese marco, invocó el artículo 54 de la Constitución Nacional, que establece la obligación de la familia, la sociedad y el Estado de garantizar al niño su desarrollo armónico e integral, así como el ejercicio pleno de sus derechos.
SEXUALIDAD ADOLESCENTE: INFORMACIÓN, LÍMITES Y CONSECUENCIAS
Otro de los ejes de la entrevista fue la postura de Valiente sobre la sexualidad durante la adolescencia. La legisladora sostuvo que los niños deben ser protegidos y que la educación debe explicar, de manera apropiada para cada edad, las consecuencias físicas y emocionales de las decisiones relacionadas con la sexualidad.
Aclaró que no está en contra de los vínculos románticos entre adolescentes y reconoció que el despertar afectivo forma parte del desarrollo. Sin embargo, insistió en que los jóvenes deben recibir información sobre los riesgos asociados a las relaciones sexuales, incluidos los embarazos no planificados y las infecciones de transmisión sexual.
La senadora también cuestionó que el debate sobre la educación sexual se mezcle, a su entender, con acusaciones de homofobia o discriminación. En su exposición, defendió una visión de la sexualidad vinculada con la biología y la reproducción, y rechazó que se presenten a los niños determinados conceptos sobre orientación sexual e identidad de género sin considerar su edad y desarrollo.
Sus afirmaciones sobre la homosexualidad, la orientación sexual y la identidad de género reflejan su posición personal e ideológica. La discusión sobre cómo abordar estos temas en las aulas requiere distinguir entre la información científica, el respeto a los derechos de los estudiantes y las distintas posturas educativas y familiares.
MATRIMONIO INFANTIL E IDENTIDAD DE GÉNERO
Valiente también se refirió a la aprobación en la Cámara de Diputados de una iniciativa para prohibir el matrimonio de menores de edad. Manifestó su respaldo a que el matrimonio se reserve para personas adultas y cuestionó que se invoquen como argumento las experiencias de parejas que se casaron durante la adolescencia y permanecieron juntas durante años.
La legisladora señaló que las decisiones sobre la sexualidad y las relaciones de pareja deben ir acompañadas de información, madurez y responsabilidad. Compartió, además, su experiencia como madre de una hija de 18 años, a quien dijo haber educado sobre las consecuencias de las relaciones sexuales y la importancia de tomar decisiones informadas.
Hacia el final de la entrevista, cuestionó los enfoques de identidad de género que, según su interpretación, desconocen la identidad sexual biológica de una persona. Para Valiente, la educación debe basarse en la verdad y no transmitir a los niños conceptos que considera contrarios a la realidad biológica.
UN DEBATE QUE EXIGE TRANSPARENCIA Y PARTICIPACIÓN FAMILIAR
La entrevista con RCC Radio dejó en claro que, para Valiente, la discusión sobre EASE no puede resolverse mediante la condena de un ejercicio aislado ni convertirse en una disputa exclusivamente partidaria. La senadora reclamó una evaluación integral de los materiales, una comparación transparente con las propuestas de ESI y una participación de los padres en las decisiones educativas.
La cuestión de fondo es qué contenidos deben enseñarse en cada etapa de la vida escolar, cómo se protege a los niños frente al abuso y de qué manera se articulan la información científica, la formación afectiva y los valores familiares.
Mientras los materiales EASE continúan en proceso de evaluación y corrección, el debate plantea un desafío para las autoridades educativas: garantizar que los contenidos sean apropiados para la edad, tengan fundamentos pedagógicos claros y puedan ser conocidos y examinados por las familias.














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