La propuesta habría exigido que el Ejecutivo estadounidense solicite autorización del Congreso antes de emprender operaciones militares adicionales en Venezuela, especialmente luego de la controvertida operación de principios de mes que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa.
En la sesión, los líderes del Senado y legisladores republicanos defendieron que el proyecto era “irrelevante” dado que no hay tropas activas en Venezuela y señalaron que las acciones recientes fueron de carácter judicial, no militar.
Aunque la iniciativa había avanzado de forma simbólica la semana pasada con el apoyo de cinco senadores republicanos junto a todos los demócratas, dos de esos republicanos —bajo presión de la Casa Blanca y con declaraciones de líderes del Gobierno estadounidense— cambiaron de postura antes de la votación final.
La derrota de la resolución, en un margen tan estrecho, evidencia no solo la firme defensa del Ejecutivo sobre su autoridad, sino también las crecientes tensiones internas sobre el control constitucional de la política exterior y militar. Legisladores críticos advirtieron que la decisión deja sin freno efectivo la posibilidad de futuras acciones unilaterales del presidente sin supervisión del Congreso.














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