En entrevista con RCC Radio, González explicó que es habitual que, tras una compraventa de vehículos, motocicletas o automóviles, las partes se limiten a firmar un contrato privado, sin completar la transferencia legal correspondiente. Como consecuencia, el vehículo continúa registrado a nombre del vendedor, quien sigue figurando como titular ante las autoridades.
El jefe policial aclaró que el traspaso de vehículos es, en esencia, una cuestión de orden civil y no penal, por lo que la intervención directa de la Policía se produce recién cuando existe una infracción o un hecho punible. No obstante, remarcó que la normativa es clara: la propiedad de bienes como vehículos, inmuebles o terrenos solo se perfecciona legalmente mediante escritura pública.
“Todos los bienes que tienen título de propiedad deben ser transferidos por escritura pública. Esa es la condición primordial para que exista una transferencia válida”, subrayó.
Uno de los puntos más sensibles señalados por González es que, en principio, solo el titular registrado está legalmente habilitado para realizar denuncias por extravío de documentos, cédula verde o chapa del vehículo. Sin embargo, reconoció que esta regla se ha ido flexibilizando con el tiempo debido a la gran cantidad de situaciones informales, lo que termina recargando el trabajo policial y judicial.
“El problema se ha vuelto insostenible. Muchas veces identificamos un vehículo involucrado en un hecho, tenemos imágenes claras de cámaras de seguridad y el número de chapa, pero cuando vamos a buscar al propietario debemos hacer un trabajo prácticamente doble, porque la persona que figura no es quien realmente lo utiliza”, explicó.
Finalmente, el oficial inspector advirtió que esta situación requiere una revisión profunda por parte de las instituciones involucradas, ya que la falta de formalización en la titularidad de los vehículos no solo afecta a la Policía, sino que genera inseguridad jurídica y dificultades en la investigación de hechos delictivos.
