En una reacción cargada de indignación y firmeza, el senador nacional Orlando Penner salió al paso de las declaraciones del director de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), Oscar Orué, quien había confirmado minutos antes a nuestra radio que una auditoría y sumario concluyeron que la producción de cebollas de la familia Hiebert en el Chaco es, en realidad, mercadería de contrabando.
Cabe recordar que la institución había decomisado un cargamento de más de 6.000 bolsas de cebolla en octubre del año pasado, por presunto contrabando, pero días después las devolvió al productor, porque supuestamente había justificado que el producto era local.
El senador nacional, Orlando Penner, referente clave de la región occidental calificó la información como «preocupante» y exigió pruebas documentadas ante lo que considera un atropello a la lógica productiva y al esfuerzo del colono chaqueño.
EL «ABSURDO LOGÍSTICO» QUE LA DNIT DEBERÍA EXPLICAR
Para el legislador, la tesis de la DNIT de que se introdujo cebolla extranjera para hacerla pasar por nacional en fincas chaqueñas no resiste el menor análisis económico ni operativo. Con un tono tajante, cuestionó la racionalidad de tal maniobra en una zona de logística extrema.
«Yo me estoy desayunando esta información y me parece de una gravedad extrema. ¿Cómo van a ir cebollas brasileñas hasta el fondo del Chaco, a la Picada 500, y de ahí se van a traer de vuelta para acá? El tiempo de descomposición del producto y el costo astronómico del flete simplemente no lo permiten», sentenció Penner.
El senador recordó que él mismo, junto al presidente de la Unión de Gremios de Producción (UGP), ingenieros y equipos de prensa, sobrevoló y fiscalizó las parcelas de la familia Hiebert, constatando la existencia real de una cosecha masiva y legítima.
«Aquellas cebollas que nosotros vimos, aquellas que estuvieron retenidas, no pueden ser de otro país. Hasta que nos demuestren lo contrario con documentos transparentes, seguiré defendiendo que son paraguayas», fustigó.
UN GABINETE FRACTURADO: ENTRE EL ELOGIO Y LA CRIMINALIZACIÓN
Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Penner apunta a la «esquizofrenia administrativa» del Gobierno de Santiago Peña. Semanas atrás, el propio Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ponía como ejemplo de desarrollo a estos productores, mientras que hoy, otra ala del Ejecutivo los etiqueta como delincuentes.
«¿Cómo puede ser que una institución del Gobierno te premie y la otra te trate de delincuente? Esto demuestra que hay integrantes e integrantes en el primer anillo del presidente. Hay gente que no colabora para bien en el entorno de Peña», disparó el legislador, sugiriendo que el procedimiento de la DNIT estuvo «viciado de cuestiones muy poco profesionales» desde su inicio, incluyendo el secuestro irregular de teléfonos a choferes.
LA «HIPOCRESÍA» DEL CONTROL ESTATAL
Penner no escatimó en dureza al comparar el ensañamiento con el productor remoto frente a la impunidad que se observa en la capital. Desafió abiertamente a Oscar Orué y a los ministros a realizar controles reales donde el contrabando es evidente.
El desafío del Abasto: «Le invito al director de la DNIT y a los ilustres integrantes del Gobierno a que vayan un ratito al Mercado de Abasto. Allí hay miles de cebollas no nacionales frente a las narices de todos. ¿Quién permitió eso? ¿Alguien del Gobierno se beneficia con eso?», cuestionó con ironía.
Sospecha política: El senador no descartó que detrás de este ataque existan «elementos de politiquería» mirando hacia las elecciones municipales. «Creo más en que hay una motivación política que en la existencia de una sola cebollita de contrabando en las cargas de Hiebert», afirmó.
DEFENSA CERRADA AL SUDOR CHAQUEÑO
Finalmente, el senador hizo un llamado de atención al Poder Judicial y al Ejecutivo para que se respete «la gota de sudor» de quienes generan empleo, incluso para comunidades indígenas, en condiciones adversas y muchas veces sin energía eléctrica suficiente.
«No vamos a permitir que se le ‘meta el perro’ al productor paraguayo. Me comprometo a verificar hasta el último milímetro de lo que se ha hecho en este caso. Si alguien se pone en el camino con motivaciones oscuras para castigar al que trabaja, le pasaremos por encima. Esto se tiene que saber hasta el final, cueste lo que cueste», concluyó Penner.














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