Según el funcionario, el río Paraguay se encuentra aproximadamente dos metros por encima de su nivel de referencia y aumentó cerca de 1,5 metros en apenas 15 días. Ante esta evolución, las autoridades ya coordinan medidas preventivas para responder a una eventual emergencia, especialmente en las zonas más vulnerables.
Una de las principales preocupaciones se concentra en los bañados de Asunción, donde la SEN trabaja con el Ministerio de Defensa para evaluar la posible reubicación de familias en el predio del Regimiento de Infantería N.º 14 (RI 14), si el avance del agua obliga a evacuar sus viviendas.
Zárate señaló que los pronósticos de organismos especializados, entre ellos la Organización Meteorológica Mundial, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH), apuntan a un episodio de El Niño de categoría muy fuerte.

“Podemos llegar a los niveles que hemos tenido en 1983”, advirtió el ministro, al referirse al escenario que podría enfrentar el país. No obstante, la posibilidad de alcanzar aquellas marcas históricas dependerá de la evolución de las condiciones meteorológicas e hidrológicas.
EL RECUERDO DE LA DEVASTADORA INUNDACIÓN DE 1983
La referencia a 1983 remite a una de las mayores catástrofes por inundaciones de la historia reciente del Paraguay. El fenómeno comenzó a finales de 1982 y se extendió hasta mediados de 1983, con consecuencias particularmente graves para las poblaciones asentadas en las márgenes de los ríos.
Uno de los episodios más dramáticos se registró en Pilar, Ñeembucú, donde las defensas cedieron el 24 de mayo de 1983 y obligaron a realizar evacuaciones masivas. Miles de personas sufrieron las consecuencias del avance de las aguas y numerosas familias perdieron sus viviendas y pertenencias.

La posibilidad de que se produzca una crecida de magnitud comparable mantiene en alerta a las autoridades, aunque los niveles de aquella inundación constituyen un escenario de referencia y no una certeza sobre lo que ocurrirá en los próximos meses.
EL RÍO PARANÁ YA AFECTA A CIENTOS DE FAMILIAS
Mientras se mantiene la vigilancia sobre el río Paraguay, la crecida del Paraná ya genera dificultades en el este y sur del país. De acuerdo con los datos proporcionados por Zárate, unas 350 familias de las zonas de Hernandarias y Ciudad del Este resultaron afectadas por el aumento del nivel del agua. En Ayolas, departamento de Misiones, la cifra asciende a aproximadamente 150 familias.
La SEN informó, además, que viene asistiendo a familias damnificadas en distintos puntos del territorio nacional. Durante los últimos días se distribuyeron 1.300 kits de alimentos, donados por Itaipú Binacional y representantes del sector privado, para atender necesidades urgentes de la población afectada.
Las intervenciones buscan responder a las consecuencias inmediatas de las inundaciones, mientras las instituciones evalúan la evolución de los ríos y las necesidades de las comunidades ribereñas.
COORDINAN ACCIONES PREVENTIVAS EN ÑEEMBUCÚ
En paralelo, el ministro de la SEN mantuvo reuniones este jueves con autoridades nacionales y departamentales para evaluar la situación de Cerrito, en Ñeembucú, ante el riesgo de inundaciones y la necesidad de coordinar medidas de prevención y asistencia.
La articulación entre las instituciones apunta a organizar una respuesta oportuna, proteger a las familias expuestas y disponer de recursos en caso de que las condiciones empeoren.
El principal desafío será anticiparse al avance de las aguas, identificar las zonas que podrían requerir evacuaciones y garantizar asistencia a las personas que deban abandonar temporalmente sus hogares.
Con los ríos en ascenso y los pronósticos bajo seguimiento, la SEN mantiene la coordinación con los organismos competentes. La eventual magnitud de la crecida todavía dependerá de cómo evolucionen las lluvias y las condiciones hidrológicas, pero las autoridades ya preparan medidas ante un escenario que podría comprometer a numerosas comunidades del país.














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