Las declaraciones fueron realizadas durante una visita el miércoles último en RCC Radio, donde el visitante abordó, junto con los conductores del programa Magazine, el lapidario informe de la Contraloría General de la República, que detectó graves irregularidades y un daño patrimonial que superaría los USD 100 millones, además de graves fallas estructurales en la obra.
El gobernador Harold Bergen recordó que el acueducto fue concebido sin una planificación realista y atravesó tres gobiernos sin lograr garantizar el suministro de agua. Aunque en los últimos meses se realizaron inversiones adicionales —incluidos unos G. 3.000 millones de la Empresa de Servicios Sanitarios de Paraguay (ESSAP), destinados a intentos de reactivación—, pero los problemas persisten.
El diagnóstico es claro: los caños están deteriorados, el sistema pierde agua y cualquier intervención es apenas paliativa, y mantener la infraestructura actual implicaría seguir destinando recursos públicos a una solución que no es sostenible.
LA CONTRALORÍA, UN PUNTO DE INFLEXIÓN
El gobernador valoró la intervención de la Contraloría como un paso clave para transparentar la situación y contar, por primera vez, con una base técnica sólida que permita tomar decisiones de fondo. Dijo que el informe demuestra que, así como está, el acueducto no sirve, y que, con estos datos, el país puede y debe avanzar hacia una solución definitiva.
Ante este escenario, Bergen explicó que se reactivó la Corporación Agua para el Chaco, creada en 2005 por decreto presidencial y conformada por gobernaciones, municipios, cooperativas, pueblos indígenas, iglesias y organizaciones sociales.
Dijo que, actualmente, la corporación ya cuenta con RUC, cuenta bancaria y estructura legal operativa, lo que la convierte en una plataforma clave para canalizar donaciones, inversiones y proyectos, incluyendo una eventual alianza público-privada (APP) para un nuevo acueducto.
“La Gobernación no puede recibir donaciones directamente. La corporación nos permite destrabar eso y pensar soluciones integrales: pozos, tajamares, captación de agua y un nuevo sistema de conducción”, explicó.
Aunque reconoció que actualmente los aljibes y tajamares están llenos gracias a un periodo de lluvias excepcional, Bergen fue categórico: la sequía volverá y admitió que el Chaco no puede seguir dependiendo de camiones cisterna ni de operativos de emergencia.
UN SISTEMA INTEGRAL, NO SOLO CAÑOS
Bergen subrayó asimismo que el desafío no se limita solamente a llevar agua al Chaco, sino a diseñar un sistema integral de gestión hídrica, que incluya tratamiento de excedentes en época de inundaciones, distribución urbana, mantenimiento de redes, cobro del servicio y atención a comunidades alejadas como Mistolar, General Díaz, Virgen de Fátima y San Agustín.
“Esto no es solo traer agua, es decidir quién administra, quién mantiene, quién cobra y cómo se llega a las comunidades más distantes”, afirmó, reiterando que una APP aparece hoy como la vía más viable.
UNA DEUDA HISTÓRICA QUE YA NO ADMITE POSTERGACIONES
El gobernador recordó que todos los exgobernadores de Boquerón coincidieron en que el acceso al agua fue siempre el mayor problema del departamento. Tres décadas después, la situación sigue sin resolverse. “El Chaco hoy está verde y hay agua, pero eso es solo un respiro. Cuando vuelva la sequía, volverá la crisis. Y eso ya no puede seguir pasando”, expresó.














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