Según las declaraciones del jefe policial, los manifestantes exigen la entrega de kits de víveres y asistencia alimentaria. La comunidad afirma haber presentado notas de solicitud a diversas instituciones, incluyendo el Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) y la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), hace al menos 15 días, sin haber recibido respuesta alguna hasta la fecha.
«Según ellos, no se les hizo caso. Por eso están en la ruta», señaló el comisario Sosa, subrayando que el bloqueo es una medida de presión ante la falta de previsibilidad de los entes responsables.
UN ESCENARIO COMPLEJO PARA LA INTERVENCIÓN
El comisario Sosa explicó las dificultades que conlleva este tipo de operativos, mencionando que los pueblos originarios poseen un régimen jurídico especial que obliga a priorizar la negociación sobre el uso de la fuerza.
«El trato con los pueblos originarios es muy difícil; a veces se llega a un acuerdo y a los cinco minutos cambian de opinión», admitió el uniformado. No obstante, destacó que, hasta el momento, los manifestantes no han mostrado actitudes violentas, aunque permanecen apostados con palos en la calzada.
MODALIDAD DEL CIERRE Y SITUACIÓN DEL TRÁFICO
La dinámica del bloqueo ha sido intermitente pero persistente. Según el compromiso actual de los líderes indígenas, se prevé que despejen la ruta alrededor de las 12:00 horas, aunque el comisario advirtió que suelen retomar la medida de fuerza durante la tarde.
La Policía Nacional, en coordinación con otros estamentos, busca establecer un canal de diálogo urgente con el INDI para destrabar el conflicto que afecta el tránsito de una de las arterias más importantes del país, conectando la capital con el Chaco paraguayo.
