La propuesta de postergación surgió del senador liberal Dionisio Amarilla, quien solicitó el cambio de tratamiento de forma abrupta. La moción encontró eco inmediato en el oficialismo a través de su colega Silvio Ovelar, quien argumentó que tratar el plan sin un debate profundo sería una «irresponsabilidad», especialmente ante la movilización masiva de docentes y sectores afectados.
Sin embargo, la forma en que se dio el aplazamiento —alterando el orden del día bajo el aval de la presidencia de turno de Ramón Retamozo— desató chispas en la bancada opositora y disidente.
En ese sentido, Yolanda Paredes (CN) calificó la movida como una estrategia para «alargar la agonía» y criticó que el oficialismo, que antes urgía la reforma, ahora pida tiempo. A su turno, Lilian Samaniego (ANR) reclamó una «humanización» del estudio, recordando que detrás de las planillas de Hacienda hay personas. Por su lado, Esperanza Martínez (FG), se sumó a los cuestionamientos sobre la falta de claridad en el proceso.
Con esta decisión, el conflicto de la Caja Fiscal —que ya arrastra un déficit crítico— queda en suspenso, dejando en el aire la pregunta de si esta pausa servirá para construir un consenso real o si es solo una táctica para desactivar la presión social.
¿LA SANCIÓN FICTA O AUTOMÁTICA ES EL PRÓXIMO PASO?
Si bien pueda parecer algo positivo la postergación «sine die» del tratamiento de la reforma de la Caja Fiscal por parte del Senado, pero que ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados, surge el temor de que lo aprobado por la cámara baja tenga una sanción ficta o automática.
La sanción ficta o tácita es un mecanismo parlamentario donde un proyecto de ley se considera aprobado automáticamente si el Congreso (o una de sus cámaras) no se pronuncia expresamente en un plazo determinado. Es una ficción legal basada en el silencio: el paso del tiempo equivale a un voto afirmativo.
La finalidad de dicha figura es evitar que los proyectos queden paralizados indefinidamente por la inacción o falta de debate; y se produce por el transcurso del tiempo establecido por la ley o reglamento parlamentario. Ocurrida la sanción tácita, el proyecto pasa a la siguiente etapa legislativa (ej. promulgación o revisión por otra cámara) como si hubiera sido votado a favor.














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