Chortitzer: un siglo de organización, planificación y trabajo cooperativo que puede servir de modelo para el Paraguay

El presidente de la Cooperativa Chortitzer, el economista Ronald Reimer, destacó que la solidaridad, la transparencia, la previsibilidad, la profesionalización y el trabajo en equipo son los pilares que permitieron consolidar una organización que, a casi 100 años de la llegada de sus primeros colonos al Chaco paraguayo, continúa creciendo y generando oportunidades. Sostuvo que el cooperativismo constituye una herramienta de desarrollo sostenible, capaz de trascender generaciones y ofrecer enseñanzas para el resto del país.

Chortitzer: un siglo de organización, planificación y trabajo cooperativo que puede servir de modelo para el Paraguay

Durante una entrevista en el programa Siglo a Siglo, emitido por RCCTV, Reimer compartió aspectos de la evolución institucional, económica y social de Chortitzer, así como las claves de un modelo de organización que logró transformar una región inicialmente aislada en un importante polo de producción y desarrollo.

Con más de 20 años de trayectoria en distintas áreas de la cooperativa y transitando su sexto año al frente del Consejo de Administración, el economista explicó que uno de los principales factores que garantizan la continuidad de la organización es la vigencia de principios que van más allá de los resultados económicos: solidaridad, respeto, planificación, previsibilidad y responsabilidad compartida.

A su criterio, estos valores adquieren especial importancia en un escenario mundial marcado por la incertidumbre económica, financiera, política y comercial. Frente a esos riesgos, una institución organizada, con objetivos definidos y capacidad de anticipación, tiene mayores posibilidades de sostenerse y avanzar.

DE UNA COLONIA AISLADA A UNA ORGANIZACIÓN CENTENARIA

Al recordar los orígenes de Chortitzer, Reimer explicó que la historia se remonta a la llegada de los primeros inmigrantes menonitas procedentes de Canadá, luego de que sus delegados evaluaran en el año 1921 la posibilidad de establecerse en Paraguay.

Con el acompañamiento del Gobierno de entonces, comenzaron a organizarse en el Chaco, en una región que presentaba enormes dificultades de acceso, infraestructura y condiciones para la producción. La instalación inicial comprendió unas 55.000 hectáreas, donde se establecieron 13 aldeas de la colonia Menno.

La organización fue evolucionando de acuerdo con las necesidades de sus habitantes. Primero se estructuró mediante un comité y posteriormente se avanzó hacia una asociación civil, formalizada en 1936, que permitió contar con representación legal y atender las necesidades sociales de la comunidad.

CONSTITUCIÓN FORMAL

Reimer recordó que la cooperativa propiamente dicha se constituyó en 1962, con el propósito de fortalecer y formalizar el componente productivo y económico, complementando las funciones sociales que ya cumplía la asociación.

Reimer recordó que durante las primeras décadas el principal desafío fue garantizar la supervivencia y construir las condiciones básicas para el desarrollo. Posteriormente llegaron la estabilización productiva, la mecanización y el acceso a financiamientos internacionales, cuyos compromisos, según destacó, fueron íntegramente honrados.

Ese proceso permitió construir progresivamente una estructura institucional que hoy cuenta con mecanismos de regulación, supervisión y administración, dentro del sistema cooperativo paraguayo.

PROFESIONALIZACIÓN, INFORMACIÓN Y DECISIONES BASADAS EN DATOS

Uno de los aspectos centrales que Reimer identificó como clave para la continuidad de Chortitzer es la transformación de la cooperativa en una institución profesionalizada, con estructuras que no dependen exclusivamente de las personas que circunstancialmente ocupan los cargos directivos.

Explicó que la organización incorporó herramientas de digitalización y sistemas internos que permiten disponer de información prácticamente en tiempo real sobre indicadores económicos, balances, facturación y resultados de las distintas áreas.

Esta capacidad de procesar información facilita decisiones más rápidas y precisas, sustentadas en registros históricos, análisis de resultados y proyecciones.

En esa misma línea, destacó la creación del Departamento de Economía y Finanzas, encargado de estudiar indicadores, ratios, ingresos, gastos, proyectos futuros y oportunidades de inversión.

La planificación también permitió incorporar mecanismos alternativos de financiamiento. Como ejemplo, mencionó la emisión de bonos por un valor autorizado de USD 15 millones, aprobada por una asamblea extraordinaria hace aproximadamente tres años.

De ese monto, la cooperativa utilizó hasta ahora USD 5 millones, mientras analiza recurrir a otros USD 5 millones o USD 10 millones, de acuerdo con las necesidades de sus proyectos. Reimer señaló que esta herramienta tuvo una respuesta favorable y despertó el interés de inversionistas.

El caso refleja, según explicó, la importancia de contar con una estructura financiera capaz de diversificar sus fuentes de recursos y evaluar previamente el impacto de las inversiones.

EL ÉXITO NO DEPENDE DE UNA PERSONA, SINO DEL TRABAJO DE TODOS

Consultado sobre los factores que permiten que Chortitzer mantenga su cohesión y capacidad de crecimiento, Reimer puso especial énfasis en el trabajo en equipo y la participación de sus diferentes órganos institucionales.

Sostuvo que el objetivo no es construir una organización alrededor de la figura de un presidente, sino fortalecer a la cooperativa como un proyecto colectivo, donde los socios, empleados, Consejo de Administración, Tribunal Electoral Independiente y Junta de Vigilancia cumplen funciones y responsabilidades fundamentales.

En ese sentido, señaló que la renovación de autoridades no debería significar una ruptura con los procesos institucionales ni el abandono de los proyectos en marcha.

También destacó la importancia de generar espacios para que cada integrante pueda aportar sus capacidades, conocimientos e iniciativas.

«La palabra cooperar no es pelearse, sino buscar un ganar-ganar», expresó al explicar que el cooperativismo debe generar beneficios compartidos y no concentrar sus resultados en un solo sector o individuo.

Reimer consideró que esta filosofía, acompañada de principios administrativos sólidos y una visión de largo plazo, constituye una de las razones que explican la permanencia de la organización a través de distintas generaciones.

DIVERSIDAD DE ACTIVIDADES Y OPORTUNIDADES PARA LOS SOCIOS

Otro de los conceptos relevantes de la entrevista fue la necesidad de comprender que una cooperativa no debe limitarse a un único rubro productivo ni establecer diferencias de valoración entre las distintas profesiones y actividades de sus integrantes.

El presidente de Chortitzer explicó que dentro de la comunidad existen personas dedicadas a la ganadería, la agricultura, la producción de plantas, la mecánica, el sector eléctrico, la docencia, la enfermería y numerosas especialidades.

Cada una de esas actividades tiene su importancia y aporta al funcionamiento general de la comunidad.

Por ello, sostuvo que la cooperativa debe permanecer abierta a diferentes oportunidades y nichos de negocios, permitiendo que los socios encuentren espacios donde desarrollar sus habilidades y capacidades.

Esta diversificación también contribuye a reducir la dependencia de una sola actividad económica y amplía las posibilidades de generación de ingresos y empleo.

SOSTENIBILIDAD: DESARROLLO ECONÓMICO, CUIDADO AMBIENTAL Y CONTINUIDAD GENERACIONAL

Al abordar el concepto de sostenibilidad, Reimer planteó una visión integral que no se limita a la protección de los recursos naturales, sino que incorpora también las dimensiones económica, social, institucional y humana.

«El cooperativismo es igual a sostenibilidad», afirmó, al explicar que una organización debe ser capaz de generar condiciones para que las siguientes generaciones puedan continuar desarrollando los proyectos construidos por sus antecesores.

En el caso del Chaco, sostuvo que todavía existe un enorme potencial por explorar, tanto en materia productiva como turística y de aprovechamiento de los recursos naturales.

Mencionó la necesidad de identificar y estudiar adecuadamente las riquezas del subsuelo chaqueño, incluyendo posibles recursos minerales y energéticos, mediante una planificación que permita conocer qué posibilidades existen y cómo podrían aprovecharse.

También señaló que el desarrollo debe realizarse respetando las disposiciones ambientales. Indicó que, con las habilitaciones permitidas por la legislación vigente, el Chaco podría mantener entre un 40% y un 50% de cobertura boscosa, al tiempo de ampliar sus actividades productivas.

Para avanzar en esa dirección, consideró fundamentales las inversiones en infraestructura, especialmente en disponibilidad de agua, conectividad vial y organización territorial.

Asimismo, observó que el turismo constituye un sector con importantes oportunidades todavía poco desarrolladas, particularmente en una región que dispone de extensas áreas naturales y posibilidades de generar nuevas actividades económicas.

UN PROYECTO QUE DEBE TRASCENDER A SUS FUNDADORES

Finalmente, Reimer resaltó que uno de los mayores desafíos de cualquier organización consiste en garantizar que sus proyectos no terminen con una generación o con la salida de sus principales referentes.

En ese sentido, destacó el trabajo del Departamento de Educación Cooperativa, que impulsa la formación permanente y prepara a las nuevas generaciones para comprender los principios, responsabilidades y oportunidades del sistema.

A diferencia de empresas o emprendimientos que pueden perder continuidad cuando los descendientes de sus fundadores no desean asumirlos, sostuvo que el cooperativismo permite construir una estructura colectiva, donde la experiencia acumulada se transmite y se combina con nuevas capacidades y perspectivas.

La renovación generacional, la capacitación y la participación son, desde su visión, condiciones indispensables para asegurar la continuidad.

La experiencia de Chortitzer, presentada por su presidente en Siglo a Siglo, deja sobre la mesa una serie de elementos que pueden ser analizados en el contexto nacional: organización institucional, planificación de largo plazo, transparencia, educación, disciplina financiera, diversificación productiva y trabajo colectivo.

Más allá de las particularidades históricas de la colonia Menno, su trayectoria muestra cómo una comunidad que comenzó enfrentando condiciones extremadamente difíciles pudo desarrollar estructuras económicas y sociales capaces de sostenerse durante generaciones.

El desafío para el Paraguay es identificar cuáles de esos principios pueden trasladarse a otros sectores, comunidades y regiones, entendiendo que el desarrollo no depende solamente de disponer de recursos naturales o financiamiento, sino también de la capacidad de organizarse, administrar responsablemente y construir proyectos que sobrevivan a sus propios protagonistas.

 

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