Advierten posible nombramiento de activista LGBT al frente del INAP y cuestionan coherencia del Gobierno

La posibilidad de que Ramón Alberto González, identificado públicamente por su activismo en favor de la agenda LGBT, sea designado finalmente director ejecutivo del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP) continúa generando cuestionamientos desde sectores conservadores y provida, que consideran que dicha eventual designación contradice el discurso de un Gobierno que llegó al poder reivindicando los principios de “Dios, Patria y Familia”.

Advierten posible nombramiento de activista LGBT al frente del INAP y cuestionan coherencia del Gobierno

La polémica se intensificó luego de que González quedara en el primer lugar de la terna remitida por el Consejo Nacional del Audiovisual Paraguayo para ocupar la titularidad del organismo. La decisión final (que sería inminente) se encuentra en manos de la ministra de Cultura, Adriana Ortiz Semidei, de cuya cartera depende el proceso de selección final.

Cabe recordar que, durante el programa “Salvando Vidas”, emitido por RCCTV en marzo pasado (cuando empezó el proceso de selección), la senadora Lizarella Valiente y el abogado José Ocampos manifestaron su rechazo a que un activista LGBT asuma un cargo de conducción dentro de una institución cultural del Estado, argumentando que el activismo ideológico resulta incompatible con la administración de organismos públicos financiados con recursos de los contribuyentes.

Por lado, Ocampos advirtió que el debate trasciende la figura de una persona en particular y se relaciona con los valores que, a su criterio, constituyen la identidad histórica y cultural del Paraguay. Recordó que el actual gobierno obtuvo el respaldo ciudadano bajo consignas vinculadas a la defensa de la familia, la fe y las tradiciones nacionales.

En ese contexto, mencionó episodios históricos y referentes culturales que, según señaló, reflejan dichos principios, entre ellos la resistencia paraguaya en Cerro Corá, el legado de Emiliano R. Fernández y José Asunción Flores y la raigambre religiosa de los paraguayos.

“Si nos regimos por la democracia, debe primar lo que la mayoría del pueblo ha elegido”, afirmó el abogado, quien sostuvo que la sociedad paraguaya mantiene mayoritariamente una visión conservadora sobre cuestiones relacionadas con la familia y los valores cristianos.

“VA A LLEVAR SU IDEOLOGÍA A LA INSTITUCIÓN”

Por su parte, la senadora Lizarella Valiente fue enfática al señalar que el principal cuestionamiento no radica en la orientación sexual de una persona, sino en su militancia ideológica. “Al ser activista, evidentemente va a llevar esa ideología a la política que va a utilizar dentro de la institución”, expresó la legisladora.

Valiente sostuvo que existen profesionales de distintas orientaciones sexuales que pueden desempeñarse con idoneidad en la función pública, pero advirtió que el problema surge cuando la militancia política o ideológica podría trasladarse a las decisiones institucionales y a la formulación de políticas públicas.

“Ser homosexual es una decisión particular y forma parte de la intimidad de cada persona, lo cual es un derecho constitucional. Pero cuando alguien es activista y ocupa un cargo político, esa postura ideológica puede trasladarse a las políticas públicas de una institución financiada con recursos del Estado”, remarcó.

La legisladora también manifestó su expectativa de que la elección de las autoridades de organismos culturales contemple no solo la capacidad técnica de los candidatos, sino también aspectos relacionados con la conducta y la aptitud para administrar instituciones que manejan fondos públicos.

EXPECTATIVA SOBRE LA DECISIÓN DE CULTURA

Si bien evitó cuestionar directamente a la ministra Adriana Ortiz Semidei, la senadora Valiente señaló que mantiene una valoración positiva de su gestión al frente de la Secretaría Nacional de Cultura, destacando iniciativas de preservación patrimonial y protección de templos históricos.

No obstante, la controversia ha puesto el foco sobre la decisión que deberá adoptar la ministra en los próximos días, en medio de crecientes reclamos de sectores provida y profamilia que consideran que la eventual designación de un activista LGBT al frente del INAP sería incompatible con los principios que el Gobierno asegura defender tanto en el plano nacional como en los foros internacionales.

 

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