El titular del ente previsional insistió en que los casos deben seguir el procedimiento correspondiente: auditoría, asesoría legal y, cuando existan elementos que lo ameriten, su remisión correspondiente al Ministerio Público. También remarcó que toda persona investigada mantiene la presunción de inocencia y que corresponde a la Fiscalía determinar eventuales responsabilidades.
Sobre las críticas recibidas en el Congreso, Fretes afirmó que optó por mantener la calma y concentrarse en la documentación y los procesos institucionales. Aseguró que su responsabilidad es rendir cuentas a los verdaderos propietarios del sistema: los asegurados y los empleadores que aportan al IPS.
“NO SOY POLÍTICO”
Fretes explicó que su llegada a la presidencia del IPS se produjo a partir de una invitación directa del presidente de la República, Santiago Peña. Según relató, inicialmente respondió que no era político y que su trayectoria se había desarrollado fundamentalmente en dos ámbitos: la docencia médica y la carrera militar.
Es profesor de cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Asunción y se desempeñó durante años en el ámbito de la coloproctología. También ocupó la presidencia de la Sociedad Latinoamericana de Coloproctología y fue reconocido como maestro de esta especialidad a nivel regional.
A esto se suma su experiencia en las Fuerzas Armadas, donde desarrolló buena parte de su vida profesional. El presidente Santiago Peña, según el relato de Fretes, valoró especialmente su trayectoria médica y el trabajo social desarrollado durante años mediante el proyecto “Retribuyendo al Pueblo de la Promo 83”, iniciativa que llevó atención médica gratuita a distintos puntos del país.
En 11 años, afirmó, el programa atendió a unas 65.000 personas, realizó cerca de 1.000 cirugías y 17.000 estudios diagnósticos, además de capacitar a unas 8.500 personas en distintas localidades, desde Pilar hasta Bahía Negra y comunidades del Chaco.
Ese trabajo habría sido uno de los elementos que llamó la atención del presidente Peña y que finalmente derivó en su incorporación al IPS.
UNA DECISIÓN ENTRE LA COMODIDAD Y EL SERVICIO
Fretes describió su llegada al IPS como una decisión personal entre mantener una vida profesional más cómoda y asumir una responsabilidad que considera patriótica.
Afirmó que dejó atrás un consultorio en el que su principal preocupación eran sus pacientes para asumir una institución compleja, con enormes presiones e intereses. “Dejar lo metálico, dejarlo por el humanismo y mi obligación como ciudadano para con mi país”, explicó al referirse a las razones que lo llevaron a aceptar el cargo.
También aseguró que su condición de hijo de una mujer campesina que logró convertirse en profesional de la salud le genera una obligación moral de devolver a la sociedad parte de lo recibido.
SIN COBRAR SALARIO Y MANTENIENDO LA ATENCIÓN MÉDICA
En otro tramo de la entrevista, Fretes reveló que hasta el momento no percibió salario como presidente del IPS.
Explicó que, debido a su condición particular como médico y militar retirado, inició gestiones para resolver jurídicamente la posibilidad de percibir la remuneración correspondiente, incluso mediante una acción de inconstitucionalidad, proceso que podría extenderse durante varios meses.
Mientras tanto, señaló que continúa trabajando y que mantiene parte de su actividad profesional.
Sin embargo, aclaró que ya no puede realizar determinadas cirugías complejas, como una operación de cáncer de colon, porque considera que sería irresponsable compatibilizar una intervención de esa magnitud con las responsabilidades que implica conducir el IPS.
Sí mantiene la atención de sus pacientes en el área de coloproctología, especialidad que comprende enfermedades del ano, recto e intestino grueso.
“YO SOY UN HOMBRE COMÚN”
Fretes rechazó la idea de que las acciones que está impulsando deban ser consideradas extraordinarias. Afirmó que simplemente está actuando como lo haría cualquier ciudadano que encuentra a una persona en dificultades: intentando ayudar. Reconoció, sin embargo, que tocar estructuras e intereses genera resistencia y presión.
Sobre las sospechas de corrupción dentro de procesos de contratación, sostuvo que no corresponde afirmar responsabilidades sin investigación, pero insistió en la necesidad de establecer reglas transparentes y mecanismos de control que permitan una competencia más amplia.
Su postura, explicó, es que la transparencia también puede beneficiar a la industria farmacéutica, porque genera reglas de juego previsibles y reduce la necesidad de recurrir a mecanismos informales para desenvolverse en el mercado.
UN LEGADO BASADO EN LA DIGNIDAD
Al hablar de su futuro y del legado que pretende dejar, Fretes apeló a su historia familiar y al sentido de servicio que, según dijo, marcó su vida.
Recordó a su madre, nacida en la compañía Yvyra Katu de Yegros, quien llegó a Asunción mediante un sistema de pupilaje para jóvenes del interior, se graduó con medalla de oro y obtuvo los títulos de licenciada en Enfermería y Obstetricia. Esa historia familiar, afirmó, constituye para él una obligación moral y patriótica.
También recordó que, pese a ocupar la presidencia del IPS, continúa realizando actividades cotidianas como cualquier ciudadano. Relató incluso que fue reconocido por empleadas de un comercio cuando estaba comprando platos y que respondió con una frase que sintetiza su manera de entender el cargo: “Solo el bandido es el que se esconde”.
Fretes sostiene que todavía tiene por delante el último tramo de su vida profesional y que quiere atravesarlo con dignidad, procurando dejar una institución más ordenada y transparente.
