Durante la entrevista en el programa “Salvando Vidas”, Federico Franco sostuvo que el PLRA debe recuperar su protagonismo electoral y encabezar una eventual fórmula opositora. “El partido va a tener su candidato”, aseguró, al cuestionar la posibilidad de que los liberales vuelvan a acompañar a un candidato ajeno a la estructura partidaria.
El exmandatario consideró que el liberalismo cuenta con una estructura territorial suficiente para competir directamente por la Presidencia y mencionó el peso electoral del partido en el área metropolitana y en distintos departamentos del país. En ese sentido, sostuvo que otros sectores o figuras independientes podrían incorporarse al PLRA, pero no a la inversa.

Franco también fue categórico al recordar la experiencia de la alianza que llevó a Fernando Lugo a la Presidencia en 2008. A su criterio, el PLRA fue seducido para acompañar a un candidato externo, entonces exobispo de la Iglesia Católica, quien se presentó inicialmente como una figura ajena a las tradicionales divisiones entre izquierda y derecha.
DE EXRELIGIOSO CATÓLICO A LA CANDIDATURA PRESIDENCIAL
Al reconstruir el proceso, Franco recordó que Lugo comenzó a adquirir protagonismo político durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos y que posteriormente encabezó una amplia coalición opositora que terminó imponiéndose en las elecciones de 2008.
Según su relato, el entonces exobispo fue presentado ante parte del electorado como una figura con características casi mesiánicas. Franco señaló que Lugo inicialmente evitó identificarse con la izquierda o la derecha, aunque posteriormente, ya desde la Presidencia, habría adoptado posiciones que, según su interpretación, evidenciaban un claro giro hacia la izquierda.
Para Franco, aquella experiencia constituye una lección para el PLRA. Por ello, afirmó que el partido no debería volver a entregar su candidatura presidencial a un “outsider” y aseguró que en 2028 la fórmula debe estar encabezada por un liberal.
CURUGUATY Y LA CRISIS QUE TERMINÓ CON LUGO
El expresidente también recordó los acontecimientos de junio de 2012, cuando el enfrentamiento registrado en Curuguaty (Departamento de Canindeyú) dejó 17 muertos —11 campesinos y seis policías— y desencadenó una profunda crisis política que terminó con la destitución de Fernando Lugo mediante un juicio político.
Franco cuestionó especialmente las decisiones adoptadas por el Gobierno tras la tragedia. Según sostuvo, el entonces comandante de la Policía fue removido y Arsenio Zanabria Morán asumió como nuevo jefe policial, decisión que, a su criterio, generó mayor malestar.
El exmandatario relató que, inicialmente, nunca imaginó que Lugo pudiera ser destituido. Sin embargo, afirmó que la situación política se volvió irreversible durante los días posteriores al enfrentamiento y que el Congreso avanzó finalmente con el juicio político.
Franco recordó además que, en aquel momento, mantuvo conversaciones con autoridades y representantes diplomáticos, entre ellos el embajador de Estados Unidos, a quien —según su versión— manifestó su disposición a asumir la Presidencia si Lugo era removido, siempre que el proceso se desarrollara institucionalmente y sin nuevos hechos de violencia.
Finalmente, el Congreso aprobó el juicio político y destituyó a Lugo el 22 de junio de 2012. El entonces vicepresidente Federico Franco asumió la Presidencia de la República y completó el periodo constitucional hasta agosto de 2013.
NICOLÁS MADURO MOROS INTENTÓ SOLIVIANTAR A LAS FUERZAS ARMADAS
Uno de los aspectos más fuertes de la entrevista fue el relato de Franco sobre la actuación del entonces canciller de Venezuela posteriormente presidente, Nicolás Maduro (hoy en una prisión de Estados Unidos), durante la crisis política paraguaya.
Franco afirmó que Maduro viajó a Paraguay en los días que se analizaba la destitución de Lugo e intentó influir en la posición de los altos mandos militares paraguayos. Según su versión, el alto funcionario venezolano habría buscado que las Fuerzas Armadas adoptaran una postura contraria a la decisión del Congreso y que reconocieran únicamente a Fernando Lugo como presidente.
El exmandatario calificó esa actuación como una “abierta intromisión” en los asuntos internos del Paraguay y sostuvo que Maduro intentó “soliviantar” a los militares para desconocer el procedimiento constitucional.
Franco también vinculó aquel episodio con el contexto regional de entonces, marcado por el denominado proyecto político bolivariano impulsado por Hugo Chávez y respaldado por otros gobiernos de izquierda de Brasil, con Dilma Rousseff, de Argentina, con Cristina Kirchner, y de Uruguay, con José Mujica a la cabeza.
En su relato, destacó además la posición que atribuye al general Miguel Christ Jacobs y a otros mandos militares paraguayos frente a la presión externa. Asimismo, mencionó a la entonces ministra de Turismo, Liz Cramer, como una de las personas que, según afirmó, se opuso a la intervención de Maduro.
Las afirmaciones sobre la supuesta presión ejercida por Maduro sobre las Fuerzas Armadas forman parte del relato y la interpretación de Franco sobre aquellos acontecimientos y deben ser entendidas en ese contexto.