La profesional señaló que, lo que a simple vista parecen «muñequitos» en entornos virtuales variados —islas, casas o ciudades— esconde una realidad alarmante. Manifestó que expertos y testimonios denuncian que Roblox está siendo utilizado por depredadores sexuales que aprovechan la ingenuidad de los menores para entablar amistades digitales con fines oscuros.
Advirtió que estos individuos, descritos como psicópatas y manipuladores, utilizan el sistema de recompensas del juego para coaccionar a los niños. El método es el chantaje emocional y económico: ofrecen «monedas» o ítems exclusivos del juego a cambio de fotografías o videos de contenido íntimo. Una vez que obtienen el material, la pesadilla escala:
Viralización: Las imágenes terminan en grupos de WhatsApp o se comercializan en la Dark Web.
Dependencia Emocional: El juego genera una necesidad constante de conexión, similar a una adicción, lo que facilita el control del depredador sobre el menor.
Infiltración Técnica: Recientes reportes mencionan incluso procesos judiciales contra programadores vinculados a la plataforma por posesión de material de abuso infantil.
LA RESPONSABILIDAD ES DE LOS PADRES
La profesional lamentó que muchos padres entregan un dispositivo con acceso total a internet bajo la premisa de «a mi hijo no le va a pasar» o «solo son juegos». Sin embargo, el riesgo está a un solo clic.
Expresó que la supervisión no es opcional; es una medida de protección vital. «Es preferible que un hijo llore hoy por una restricción de tiempo o acceso, a que llore mañana por haber sido víctima de un abuso», remarcó.
La recomendación es tajante: no existe un uso «seguro» sin verificación constante. Los depredadores son expertos en ganar la confianza de los niños, quienes, por su naturaleza inocente, no cuestionan las intenciones de sus «amigos» virtuales. La prevención no solo protege la integridad física y emocional del menor, sino que también evita costos traumáticos y económicos en terapias futuras.














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