Durante su participación en el programa Salvando Vidas, emitido por RCCTV, emitido este domingo último, Fernández explicó que el IPS todavía no se encuentra en una situación crítica, pero subrayó que ese margen de tiempo puede convertirse en una trampa peligrosa si se interpreta como una excusa para la inacción. “El IPS tiene unos 20 años antes de entrar en problemas, pero si no se toman hoy las medidas, la situación va a ser muy complicada. Sería una catástrofe, aunque todavía hay tiempo para intervenir”, advirtió.
El economista fue enfático al señalar que la responsabilidad de encarar esta reforma recae plenamente en el actual Gobierno. “Claro que este gobierno puede y debe tratarlo. Tiene que ser el gobierno de la reforma”, afirmó, destacando que las decisiones que se tomen hoy impactarán directamente en quienes actualmente tienen alrededor de 40 o 45 años y esperan jubilarse dentro de dos décadas.
Fernández reconoció que el IPS invierte sus recursos y hace trabajar su dinero, pero alertó que el nivel de reservas es insuficiente para garantizar la sostenibilidad de largo plazo. Actualmente, el instituto cuenta con unos 2.000 millones de dólares en reservas, una cifra que, si bien parece elevada, resulta limitada frente a la magnitud del sistema. “No es suficiente”, sostuvo.
Según los datos expuestos, el IPS tiene aproximadamente 800.000 cotizantes y entre 70.000 y 100.000 jubilados, lo que implica que cerca de 900.000 personas están directamente vinculadas al sistema. Si se consideran sus familias, el impacto potencial de una crisis previsional podría alcanzar a casi la mitad de la población del país. “Estamos hablando de un problema que afectaría a un sector mucho más grande que el sector público”, advirtió.
En ese sentido, Fernández alertó que una eventual crisis del IPS tendría consecuencias mucho más graves que las actuales dificultades de la Caja Fiscal. “Podríamos estar hablando de lo mismo que hoy ocurre con la Caja Fiscal, pero con un margen muchísimo mayor. Eso sí sería una catástrofe social”, enfatizó.
El economista sostuvo que la ventaja actual es que todavía existe margen para aplicar reformas graduales y menos traumáticas. A diferencia de la Caja Fiscal, donde el déficit ya es una realidad irreversible, en el caso del IPS aún se pueden tomar decisiones oportunas que eviten medidas drásticas en el futuro. “Cuanto más tardemos, más traumáticas van a ser las medidas. Si se actúa ahora, todavía pueden no ser traumáticas”, explicó.
Finalmente, Fernández vinculó la sostenibilidad del IPS con la necesidad de cambiar la percepción social sobre el sistema previsional y de salud. Señaló que la informalidad histórica ha debilitado las bases del sistema y que garantizar una jubilación sana y sostenible puede convertirse en un incentivo para fortalecer la confianza de la ciudadanía. “La salud y la previsión no deben verse como un gasto, sino como una inversión a futuro”, concluyó.
El mensaje es claro: el tiempo para actuar es ahora. Postergar la reforma del IPS puede condenar al país a enfrentar, en pocos años, una crisis previsional de proporciones mucho mayores, con efectos devastadores sobre la economía y la cohesión social.














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