Tildan de “indignante” el estado del Hospital de Itauguá y apuntan a la falta de voluntad política

El deterioro de la infraestructura hospitalaria en el Paraguay volvió al centro del debate político y social tras una contundente denuncia pública realizada por la diputada nacional Rocío Vallejos. En una entrevista con RCC Radio este martews, la legisladora ofreció un pormenorizado y alarmante relato sobre las condiciones de precariedad en las que opera el Hospital Nacional de Itauguá, considerado históricamente el principal centro asistencial de referencia de alta complejidad del país junto con el Instituto de Previsión Social (IPS).

Tildan de “indignante” el estado del Hospital de Itauguá y apuntan a la falta de voluntad política

Durante su intervención, Vallejos detalló la amarga experiencia vivida durante un recorrido por las instalaciones del hospital, centrándose en áreas de extrema sensibilidad como Urgencias, Terapia Intensiva de Adultos y los accesos al bloque quirúrgico. La congresista puso especial énfasis en el deplorable estado de los suelos de tránsito, donde las baldosas destruidas e imperfecciones crean auténticos “baches” dentro de los pasillos, imposibilitando el libre y seguro desplazamiento de pacientes.

“Es triste y desgarrador ver en las condiciones en que se encuentra edificatoriamente el hospital. En el acceso a Terapia Intensiva y Quirófano, los pisos están destrozados. He visto cómo se trancan las sillas de ruedas y las camillas. Me tocó hablar con familiares de una persona a la que le practicaron una neurocirugía de alta complejidad; al salir del quirófano, la camilla debía sortear baches en el suelo. Salís de una operación en la cabeza y te van golpeando por el camino. Es exactamente lo mismo que circular por una calle llena de pozos, pero dentro de un hospital”, relató la parlamentaria con notable indignación.

A la falla estructural de las circulaciones se suma el cuadro diario de hacinamiento en las salas de urgencias, donde los enfermos permanecen ubicados uno al lado del otro en los pasillos, sin barreras ni aislamientos sanitarios mínimos, mezclando patologías infectocontagiosas como la tuberculosis con cuadros traumáticos.

Asimismo, la diputada cuestionó la falta de controles elementales de bioseguridad, citando la presencia constante de animales domésticos deambulando por las dependencias de internación.

PROMESAS A FUTURO FRENTE AL COLAPSO COTIDIANO

La situación motivó un intercambio directo entre la legisladora y el presidente de la República, Santiago Peña. Según reveló Vallejos, el jefe de Estado se comunicó con ella para manifestarle que actualmente existe un proyecto edilicio en curso para la construcción de un nuevo hospital, cuya inauguración se prevé dentro de un plazo de dos años, e incluso la invitó formalmente a dicho evento.

Sin embargo, la representante parlamentaria cuestionó fuertemente la lógica gubernamental de postergar el mantenimiento básico bajo el argumento de obras a mediano plazo, dejando en el desamparo a miles de usuarios que acuden diariamente en busca de atención médica urgente.

“Agradecí la respuesta del Presidente, pero le pregunté directamente si no le sobraba un poco de dinero a la Entidad Binacional ITAIPÚ para hacer aunque sea una lecherada [parche de cemento] en el piso mientras tanto. Ya no me contestó. No podemos esperar dos años viviendo en medio de baches dentro de un hospital donde se manejan vidas humanas. Esto no es una cuestión de lujo, es dignidad humana, un principio consagrado en el preámbulo de nuestra propia Constitución Nacional”, aseveró.

GESTIÓN, PRESUPUESTO Y LA SOMBRA DEL MALGASTO PÚBLICO

Al ser consultada sobre si este escenario responde a una histórica escasez de presupuesto, Vallejos fue categórica al rechazar dicha premisa, atribuyendo la crisis a deficiencias graves en la gestión administrativa, desinterés de las autoridades y una total falta de voluntad política.

En ese sentido, dirigió duras críticas a la opacidad y discrecionalidad con la que se administran los recursos socioambientales de la binacional ITAIPÚ, señalando que mientras se destinan partidas millonarias a compras cuestionadas o viajes institucionales, las necesidades operativas de la salud pública son ignoradas. Recordó además las trabas legislativas que impiden a la Cámara de Diputados realizar pedidos de informes detallados sobre el uso de dichos fondos.

Para argumentar su postura, la parlamentaria trajo a colación datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que cuantifican las pérdidas por ineficiencia y malgasto público en Paraguay en alrededor de 1.600 millones de dólares anuales —cifra que equivale a unos 6 millones de dólares diarios—.

“Dinero hay; lo que falta es interés en dónde se pone la prioridad. El problema de fondo no es la plata, sino la gestión y la burocracia para resolver lo elemental. No puede ser que un aparato médico se descomponga y pase dos meses parado por trámites administrativos, o que con 300.000 funcionarios públicos no se pueda reorganizar personal para sostener la atención de los hospitales”, recriminó.

FALTA DE ESPECIALISTAS Y POSIBLES ACCIONES

Vallejos advirtió además sobre la contradicción de inaugurar nuevos centros asistenciales en diversos puntos del país sin prever el capital humano necesario, lo que provoca que la carga asistencial vuelva a recaer de forma inevitable sobre el colapsado Hospital Nacional de Itauguá, que no cuenta ni con la infraestructura mínima para recibir el flujo de pacientes.

En cuanto a los pasos a seguir, la diputada anunció que solicitará a la brevedad una audiencia formal con la ministra de Salud Pública y Bienestar Social con el fin de exponer de primera mano los hallazgos del recorrido e insistir en soluciones paliativas e inmediatas para el recinto.

Finalmente, la congresista no descartó acudir a medidas de presión o de solidaridad civil de no hallar respuestas en la administración central. «Si las autoridades no reaccionan, de manera simbólica o real tendremos que organizar una pollada o abrir una cuenta para juntar fondos y pagar a albañiles que vayan a arreglar el piso del hospital. Algo tenemos que hacer para mover la fibra de las autoridades, porque la salud no puede seguir esperando», concluyó.

 

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