A pesar de que el IMT es considerado uno de los centros con mejor infraestructura en la capital, la Dra. González advirtió que no escapa a la crisis generalizada. La problemática se divide en dos frentes: los hospitales nuevos, que lucen fachadas modernas, pero carecen de profesionales suficientes, y los antiguos, que enfrentan un deterioro crítico en tecnología y falta de medicamentos.
Uno de los puntos más alarmantes señalados fue la falta de mantenimiento preventivo. La médica desmintió versiones sobre pacientes operados en sillas, pero aclaró una realidad casi igual de grave: «La mesa de quirófano falló y tuvieron que improvisar con una camilla común y taburetes para sostener los brazos del paciente durante el procedimiento».
OPERAR A LA LUZ DEL CELULAR
La falta de inversión estatal ha llevado a situaciones extremas. González denunció que en hospitales como el de Capiatá, la falla de generadores obliga a los cirujanos a terminar intervenciones complejas utilizando las linternas de sus teléfonos móviles.
«Estamos hablando de que en cualquier momento podemos comprometer la vida de alguien. Podría ser una cirugía vascular compleja identificando vasos sanguíneos con una linterna de celular», alertó.
CARGA HORARIA Y SALUD MENTAL DEL PERSONAL
La representante de SINAMED también abordó la problemática del capital humano. Si bien se ha logrado reducir la carga a guardias de 12 horas en el Ministerio de Salud (a diferencia del IPS que mantiene jornadas de 24 horas), persiste una sobrecarga de pacientes que impide una atención de calidad.
Respecto a casos recientes de consumo de sustancias controladas en el ámbito hospitalario, la doctora fue enfática: sin justificar el hecho, señaló que el sistema actual es un «caldo de cultivo». Las excesivas horas de trabajo, la presión constante por desenlaces fatales evitables y la facilidad de acceso a drogas como el fentanilo o Propofol crean un escenario de riesgo tanto para el profesional como para el paciente.
FALTA DE GESTIÓN Y «CUOTEO» POLÍTICO
Para SINAMED, el problema no es solo presupuestario, sino de gestión y ética. González criticó la fragmentación del sistema donde IPS, Ministerio de Salud, Clínicas y hospitales policiales trabajan de forma desorganizada, duplicando gastos. Además, denunció que el «cuoteo político» sigue vigente, con directores de hospitales puestos por gobernadores o intendentes sin el perfil técnico necesario, priorizando favores políticos sobre la salud ciudadana.














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