Durante una entrevista concedida a RCC Radio, el especialista subrayó que, si bien el autismo no es una enfermedad sino una condición del neurodesarrollo, el entorno familiar constituye el principal soporte para potenciar las habilidades de los niños y mejorar su calidad de vida.
“El autismo se vive todos los días”, expresó Núñez, al advertir que la concienciación no debe limitarse a una fecha o a campañas simbólicas. En ese sentido, enfatizó que el verdadero cambio comienza en el hogar.
“El principal soporte en el tratamiento es la familia. Es la que debe adaptarse al niño, comprenderlo, acompañarlo y potenciar sus capacidades”, afirmó.
El médico, quien además tiene familiares cercanos dentro del espectro, explicó que esta experiencia le permitió comprender aún más la realidad cotidiana de quienes conviven con el TEA. “Son niños con una sensibilidad especial, con virtudes únicas. Muchos tienen lo que yo llamo ‘superpoderes’, habilidades que deben ser identificadas y desarrolladas”, sostuvo.
NEURODIVERSIDAD: COMPRENDER PARA ACOMPAÑAR
El especialista explicó que el concepto de neurodiversidad implica entender que no todos los cerebros se desarrollan de la misma manera. Mientras existe un desarrollo “neurotípico”, también hay condiciones como el TEA, donde ese proceso sigue un patrón distinto.
Entre las señales de alerta que pueden orientar a los padres, mencionó dificultades en el lenguaje, conductas repetitivas, rigidez en las rutinas y ciertos movimientos característicos. Ante estos signos, recomendó acudir a profesionales para una evaluación oportuna. “No se trata de castigar ni de retar. Se trata de entender y acompañar”, remarcó.
EL IMPACTO DEL ENTORNO EMOCIONAL
Otro de los aspectos centrales abordados fue el lenguaje y el ambiente dentro del hogar. Núñez advirtió que los niños con TEA suelen presentar hipersensibilidad sensorial, lo que los hace más vulnerables a entornos conflictivos. “Si hay violencia verbal o física, eso se potencia. Por eso el diálogo, el respeto y la armonía en la familia son fundamentales”, explicó.
En ese contexto, insistió en que la familia no se limita a los padres, sino que incluye también a cuidadores, docentes y espacios de socialización.
INCLUSIÓN: DE LAS PALABRAS A LA ACCIÓN
El pediatra también cuestionó que la inclusión se reduzca a gestos simbólicos durante fechas conmemorativas, como iluminar edificios de azul, sin que exista un compromiso real y sostenido.
“La sociedad debe adaptarse a estos chicos, no al revés. Necesitamos acciones concretas, capacitación para docentes y espacios adecuados para su desarrollo”, afirmó.
En ese sentido, destacó iniciativas de formación a distintos sectores, desde educadores hasta personal de servicios, con el objetivo de mejorar la atención y la comprensión hacia personas con TEA.
UN MENSAJE A LAS FAMILIAS
Finalmente, Núñez envió un mensaje de aliento a quienes enfrentan un diagnóstico reciente o tienen sospechas sobre el desarrollo de sus hijos. “No están solos. Hay profesionales y familias comprometidas en esta causa. Sabemos que hay momentos difíciles, pero también hay muchas alegrías. Estos niños tienen un potencial enorme”, expresó.
Asimismo, instó a perder el miedo, buscar ayuda y apostar al amor, la empatía y la comunicación como herramientas esenciales dentro del hogar.
