El escenario para la salud renal global es crítico. Lo que comenzó hace dos décadas como una campaña de concienciación, llega a este 12 de marzo de 2026 con una urgencia renovada. La enfermedad renal crónica (ERC) no solo es una patología silenciosa; es una amenaza creciente que, de no mediar cambios en las políticas públicas, escalará del 12.º al 5.º puesto en las causas de mortalidad mundial en menos de 15 años.

Bajo el lema “Salud Renal para Todos: Cuidando a las Personas, Protegiendo el Planeta”, la jornada de este año destaca un logro histórico: la reciente resolución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que eleva la enfermedad renal a prioridad sanitaria global. Este respaldo busca que los países dejen de ver la salud renal como un problema secundario y ataquen sus raíces: la diabetes, la hipertensión y los determinantes ambientales.
EL DESAFÍO EN PARAGUAY
En nuestro país, la presión sobre el sistema sanitario es evidente. Actualmente, 3.422 paraguayos dependen de tratamientos de reemplazo renal. La Dra. Natalia Wasmuth, presidenta de la Sociedad Paraguaya de Nefrología (SPN), enfatiza que la clave está en romper el silencio de la enfermedad. «Muchos no saben que la tienen hasta etapas avanzadas. Sin embargo, con simples análisis de sangre y orina es posible detectarla a tiempo», explica.
Paraguay cuenta hoy con 37 centros de diálisis, pero el objetivo de los especialistas no es ampliar la infraestructura de tratamiento, sino fortalecer la prevención. La hemodiálisis, además de ser un proceso complejo para el paciente, conlleva una alta huella ecológica por su consumo de agua y energía, un punto que el lema de 2026 busca mitigar mediante sistemas más sostenibles.
EL FACTOR CLIMÁTICO: UNA NUEVA SEÑAL DE ALERTA
A los riesgos tradicionales como la obesidad y la hipertensión, se suma ahora el cambio climático. El calor extremo y la deshidratación crónica están provocando daños renales en poblaciones vulnerables, especialmente en trabajadores expuestos a altas temperaturas, lo que añade una capa de complejidad al manejo de la salud pública en regiones como la nuestra.














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