Así lo advirtió Rocío Figueroa a RCC Radio, vocera de la Cámara de Representantes Importadores de Productos Farmacéuticos (CRIPFA), al señalar que el atraso en los pagos se volvió insostenible para el sector y que, pese a algunos desembolsos parciales, la deuda sigue creciendo mes a mes.
“Es una deuda histórica. Nunca el monto fue tan grande ni con tanto atraso en el pago”, afirmó Figueroa, al remarcar que la principal preocupación no es el sector empresarial, sino el paciente, que podría dejar de recibir su medicación o tratamiento.
Según explicó la vocera, el Ministerio de Salud realiza compras mensuales de medicamentos por alrededor de USD 50 millones, pero los pagos efectivos oscilan entre USD 20 y 25 millones, lo que genera un remanente que se arrastra al mes siguiente y provoca un crecimiento acumulativo de la deuda. “Se están haciendo pagos, pero no se compadecen con el nivel de compra ni con el volumen de la deuda”, sostuvo.
Figueroa detalló que el pasivo incluye tanto a empresas importadoras como a laboratorios nacionales, y corresponde a contratos ya cumplidos en su totalidad, con medicamentos entregados al 100%, tal como exigen los procesos administrativos del propio Ministerio.
SIN PLAN DE PAGOS Y CON 47 EMPRESAS EN ESPERA
Actualmente, 47 empresas proveedoras, agrupadas en CRIPFA, figuran en la lista de pagos pendientes, a las que se suman farmacéuticas locales. Todas ellas proveen exclusivamente medicamentos, desde analgésicos básicos hasta fármacos oncológicos y tratamientos para enfermedades catastróficas.
Pese a las reuniones mantenidas con autoridades desde septiembre del año pasado, el sector asegura que no existe un calendario ni un plan de pagos formal, lo que incrementa la incertidumbre. “No tenemos una propuesta concreta de cuándo ni cómo se va a pagar. Esa falta de previsibilidad genera una gran desesperación en el sector”, advirtió.
RIESGO DE DESABASTECIMIENTO Y PRESIÓN SOBRE LOS HOSPITALES
Figueroa fue enfática al señalar que la falta de pago podría derivar en problemas de logística, menor oferta de medicamentos y desabastecimiento progresivo, afectando directamente a pacientes que dependen de tratamientos continuos, muchos de ellos de alto costo y larga duración. “El problema principal no es la deuda en sí, sino que el paciente deje de percibir su medicamento o su tratamiento. De eso dependen vidas”, subrayó.
Explicó además que las empresas importadoras deben pagar de contado a sus proveedores internacionales, lo que limita su capacidad de seguir sosteniendo el abastecimiento sin recibir pagos del Estado.
PRESUPUESTO INSUFICIENTE Y DEMANDA EN AUMENTO
Desde CRIPFA consideran que el origen del problema está ligado al aumento de la inversión en infraestructura sanitaria, la inauguración de nuevos hospitales y el consecuente crecimiento de la demanda de medicamentos, tratamientos y terapias prolongadas.
Sin embargo, la vocera advirtió que el presupuesto anual aprobado para Salud, de unos USD 450 millones, resulta insuficiente frente a la demanda real. “El presupuesto tiene que ampliarse y adecuarse a la realidad del sistema de salud. Si no, esta deuda va a seguir repitiéndose como una enfermedad crónica del Estado”, concluyó Figueroa.














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