No se trata solo de qué comemos, sino de cómo lo distribuimos. Los expertos recomiendan mantener el metabolismo activo con cinco comidas diarias: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena. Esta rutina evita los picos de hambre y los atracones nocturnos.
La «Regla del Plato»: Tu mapa nutricional. ¿Sabes cómo equilibrar tu comida principal? La clave está en la proporción visual: 50% de vegetales: Una explosión de colores en verduras crudas y cocidas. 25% de proteínas: Carnes magras o legumbres para reparar tus tejidos. 25% de carbohidratos complejos: Arroz, fideos o pan integral para energía duradera.
PEQUEÑOS CAMBIOS, GRANDES RESULTADOS
El INAN destaca que la verdadera salud reside en los hábitos sostenibles. Optar por métodos de cocción como el horno, la plancha o el tradicional tatakua, en lugar de las frituras, marca una diferencia abismal en el aporte calórico y la salud cardiovascular.
Además, la hidratación no es negociable: 6 a 8 vasos de agua potable al día son el motor que limpia y activa el organismo.
Tip de ahorro y salud: Las legumbres secas (lentejas, porotos) combinadas con cereales dos veces por semana son el reemplazo perfecto para la carne, aportando proteína de alta calidad y mucha fibra.
