La denuncia del CPM no es genérica; cuenta con nombres, números de cédula y evidencia documental. El foco principal se centra actualmente en la Octava Región Sanitaria (Misiones), específicamente en el Hospital Distrital de Santa Rosa. Según el Dr. Rodas, se han identificado 13 médicos ejerciendo funciones críticas en áreas como Pediatría y Clínica Médica sin haber pasado nunca por el sistema de la Comisión Nacional de Residencia Médica (CONAREN).
«Un médico que no hizo residencia no tiene las competencias mínimas para responsabilizarse del diagnóstico y tratamiento de un paciente. En Misiones, tenemos personas fungiendo de pediatras sin serlo; es un engaño directo a la gente humilde», afirmó Rodas.
Incluso la dirección de la región sanitaria fue cuestionada, señalando que está a cargo de profesionales que carecen de antecedentes en asistencia hospitalaria y cuya formación se limita a cursos teóricos no reconocidos para la práctica clínica.
UN MAL TRANSVERSAL: EL «PARTIDO VERDE» DEL DÓLAR
El Dr. Rodas explicó que este fenómeno no es exclusivo de una administración, sino un sistema instalado que sobrevive a los gobiernos. Denunció que las designaciones de directores y médicos en el interior del país responden a arreglos políticos o pago de favores, donde los parlamentarios y caudillos regionales imponen nombres por encima de los perfiles técnicos.
El diagnóstico es desolador en otras regiones: San Pedro: El hospital regional cuenta con un solo médico clínico para toda la población, quien solo atiende dos días a la semana. El resto del tiempo, los pacientes quedan desamparados. Concepción: Se han detectado irregularidades similares en la contratación de personal sin acreditación de la ANEAES.
EL LLAMADO AL PODER EJECUTIVO
Ante lo que consideran una «retirada de confianza» hacia el Ministerio de Salud —al que califican como parte del problema y no de la solución—, el Círculo Paraguayo de Médicos elevó la denuncia directamente al presidente de la República.
La propuesta del gremio es drástica: establecer por ley que los cupos de especialistas formados con dinero del Estado (vía CONAREN) sean destinados obligatoriamente a los departamentos más carenciados por un periodo de 5 a 10 años, blindando así los rubros contra el «dedo político».
«La corrupción en salud no da factura, pero conocemos cómo funciona. El Estado debe ser garante de que el profesional que asiste al ciudadano sea eficaz. Hoy, el pobre no tiene opción de elegir y está condenado a una asistencia precaria», concluyó el Dr. Rodas.














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