Los casos involucran a tres niños de apenas 3 años (quienes ingirieron monedas de 500 y 100 guaraníes) y una niña de 9 años que tragó una moneda de 1.000 guaraníes. El especialista advirtió que, si bien en estos casos los objetos fueron al aparato digestivo, el riesgo de muerte es inminente si el objeto se desvía al tracto respiratorio, provocando asfixia aguda.
Uno de los puntos más críticos señalados por Morínigo fue el caso de un pequeño trasladado desde Fuerte Olimpo, recorriendo 780 kilómetros para poder acceder a una extracción que, según el doctor, podría haberse resuelto en su zona con la capacitación adecuada.
«No es necesario trasladar a tanta distancia y esperar tanto tiempo, porque cuanto más tiempo pasa el objeto ahí, mayores son las complicaciones», explicó. Ante esta realidad, el médico anunció un plan para instalar capacidad resolutiva en los centros asistenciales del interior: «Buscamos dejar capacidad instalada. Vamos a ir a capacitarlos para que puedan realizar el acto médico allí mismo, siempre que tengan quirófano y los elementos básicos como una pinza Magill o una sonda Foley».
PREVENCIÓN Y PRIMEROS AUXILIOS: CLAVES PARA LOS PADRES
El Dr. Morínigo enfatizó que la edad de mayor riesgo es entre 1 y 5 años, etapa en la que los niños exploran el mundo llevando objetos a la boca. Aunque calificó estos eventos como «accidentes», insistió en que la prevención es la única herramienta infalible.
Recomendaciones clave para el hogar: Controlar que no haya objetos pequeños (monedas, pilas, juguetes diminutos) al alcance de los niños. Mantener a los menores bajo vigilancia permanente. El doctor instó a los padres a aprender la Maniobra de Heimlich para saber cómo actuar ante una asfixia aguda antes de llegar al centro asistencial.
«No buscamos culpables, buscamos prevención. En un minuto los niños hacen cosas que no nos damos cuenta y debemos estar preparados para no lamentar catástrofes», concluyó.














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