Alerta por variabilidad climática: Vacaciones invernales bajo agua y bajo cero anticipan un «Niño» severo

El director de Meteorología e Hidrología, Eduardo Mingo, advirtió este jueves sobre las preocupantes anomalías climáticas que ya afectan al territorio paraguayo. La tradicional regularidad de las estaciones ha quedado en el pasado debido a la marcada variabilidad climática, un fenómeno que no solo altera fechas históricas —como el veranillo de San Juan o la tormenta de Santa Rosa— sino que incrementa de forma alarmante la inestabilidad del tiempo de cara a los próximos meses.

Alerta por variabilidad climática: Vacaciones invernales bajo agua y bajo cero anticipan un «Niño» severo

En una entrevista telefónica con RCC Radio, el director de Meteorología e Hidrología de nuestro país manifestó que lo más inmediato y preocupante a corto plazo apunta al periodo escolar: las proyecciones meteorológicas confirman que las vacaciones de invierno sufrirán un crudo e inestable impacto ambiental.

Se anticipa el ingreso de sucesivos frentes fríos que desplomarán las temperaturas mínimas por debajo de los 10° C de manera extrema, acompañados de constantes tormentas y lluvias. Este escenario rompería la tendencia de años anteriores, donde el receso invernal solía coincidir con días cálidos.

«No hay mucho cambio en esto que venimos experimentando (…); va a ser frío y va a llover otra vez en el periodo de vacaciones. Es probable que coincidan en esas semanas dos eventos de descenso bastante considerables», puntualizó Mingo.

EL VERDADERO PELIGRO: LA AMENAZA DE UN FENÓMENO DEL NIÑO VIOLENTO

Más allá de las bajas temperaturas invernales, la máxima preocupación para las instituciones y la infraestructura nacional radica en la inminente consolidación del Fenómeno del Niño. Aunque actualmente la atmósfera se encuentra en una etapa de transición y monitoreo, los indicadores térmicos en el Océano Pacífico ya están encendidos.

Los modelos científicos prevén que el impacto directo de «El Niño» golpee con fuerza a Paraguay durante la primavera y el verano. El peligro real no radica únicamente en la cantidad de agua, sino en su preocupante distribución:

Eventos extremos y severos: Se pronostican lluvias de corta duración pero con una intensidad destructiva.

Colapso de infraestructura: El mayor riesgo identificado es la vulnerabilidad de las ciudades ante la descarga masiva de agua en pocas horas, capaz de generar raudales mortales que arrastren vehículos y personas.

Zonas ribereñas en riesgo: Ante la inminencia de crecidas de ríos e inundaciones, la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y las mesas técnicas ya han comenzado a coordinar simulacros de emergencia hidrometeorológica.

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