En un tono íntimo y testimonial, Gloria Penayo estará presente en el set de Salvando Vidas bajo la conducción de Juan Cruz Cellammare, y hablará sobre lo que significa ser primera dama y enfrentar la exposición pública. “No es nada fácil para una primera dama agarrar el micrófono, hablar”, expresó, al tiempo de señalar que comprende las presiones que atraviesan quienes ocupan hoy ese lugar.
Penayo reveló que mantiene comunicación con otras esposas de mandatarios y envió un mensaje de fortaleza a la primera dama Leticia Ocampos. “Quiero decirle que tenga mucha fuerza y que el cimiento debe ser Jesús. Solamente confiando en Él, soltando, vamos a tener esa contención que realmente necesitamos”, afirmó.
Para la exprimera dama, la clave estuvo en entender que la aprobación pública no puede ser el motor de la vida. “Yo no le voy a agradar a todo el mundo, van a hablar, pero que mi mirada esté fija en el Señor y que quiera agradarle a Él. Eso te da libertad”, sostuvo. También reconoció que durante la gestión enfrentaron “tergiversaciones, mediaverdades, infamias, calumnias”, pero aprendió a administrar esas situaciones desde la fe.
En otro momento de la entrevista recordó cómo organizaban la vida familiar en medio de la intensa agenda presidencial. “Tratamos de no negociar por lo menos la hora de la merienda cuando los chicos llegaban del colegio. Y los domingos almorzar juntos, eso era ley”, relató.
Explicó que junto a su esposo hablaron abiertamente con sus hijos sobre las críticas y versiones que podían surgir en la prensa. “Les dijimos: muchas cosas se van a decir, muchas cosas que no son ciertas. Obsérvenos, miren qué estamos haciendo”, comentó. La oración en familia fue una práctica constante: “Cada vez que había cosas así, nos poníamos a orar y soltar”.
Penayo también recordó uno de los momentos más duros que vivió junto al entonces presidente. “El momento donde le vi muy triste fue cuando perdió el Partido Colorado. Lo vi muy triste”, confesó. Sin embargo, destacó su actitud institucional durante la transición. “Él es un demócrata. Siempre admiré de él su espíritu democrático”, afirmó.
La entrevista incluyó además una anécdota sobre el apodo “Ña Biblia”, que la acompañó durante años. Según contó, fue el periodista Víctor Benítez quien se lo puso, debido a que siempre llevaba una Biblia consigo. “A mí me gusta el papel, me gusta subrayar”, explicó.
Finalmente, relató su proceso de conversión y crecimiento espiritual, que describió como gradual y consciente. “Hice una oración así de entrega diciendo: Jesús, yo te recibo”, recordó, subrayando que la fe no solo marcó su vida personal, sino también su manera de afrontar el poder y la exposición pública.
Si quieres conocer a profundidad esta amena entrevista, no te pierdas el episodio de este próximo domingo, a las 20:00hs por la RCCTV.
