En diálogo con RCC Radio, el comisario principal Benicio Méndez, informó que el ataque se produjo alrededor de la 01:00 de la mañana. Los delincuentes, que actuaron de forma coordinada y con los rostros cubiertos por capuchas, redujeron rápidamente a los dos guardias de seguridad privada del local, obligándolos a lanzarse al suelo bajo amenazas.
Durante el asalto, un tercer civil que circulaba casualmente por la zona en su automóvil fue interceptado por la banda. Los malvivientes lo bajaron a la fuerza y lo mantuvieron cuerpo a tierra junto a los guardias en una de las bocacalles laterales mientras ejecutaban el plan.
DESTRUCCIÓN, PERO SIN BOTÍN
El objetivo del grupo era la supuesta caja fuerte de la empresa. Para acceder a ella, utilizaron cargas de explosivos en dos sectores específicos: la oficina de recepción junto a la portería y una última oficina ubicada en el mismo bloque administrativo. La detonación provocó severos daños materiales, haciendo volar paredes y aberturas.
Sin embargo, el golpe resultó fallido. De acuerdo con el reporte policial, los delincuentes no lograron llevarse dinero. Aunque en el sitio existe una caja fuerte, esta solo contenía documentos y chequeras sin valor de efectivo inmediato. Incluso una «caja chica» que contenía unos 8 millones de guaraníes quedó intacta y fue recuperada posteriormente por el dueño de la firma y sus familiares.
FUGA Y HALLAZGO DE VEHÍCULO
Tras percatarse de que no había dinero en el lugar o ante la posible llegada de refuerzos policiales, la banda se dio a la fuga. Horas después, los agentes localizaron uno de los vehículos utilizados en el asalto, abandonado en un camino vecinal a unos 4.000 metros del lugar del hecho.
Dicho tramo rural tiene salida hacia la Ruta 8 y zonas aledañas como Isla Alta, lo que habría facilitado la huida de los delincuentes en otros rodados livianos. La Policía Nacional y peritos en criminalística trabajan en el sitio para levantar evidencias y determinar la identidad de los atacantes.














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