La “onda expansiva” del mega asalto tipo comando que sacudió el martes último a Santa Rita llegó hasta el departamento de Cordillera. En un rápido operativo conjunto, una comitiva fiscal-policial detuvo este miércoles en la ciudad de Emboscada a dos hombres clave en la estructura logística de la banda: José Cuevas Yegros (56) y Ramón Leonardo Bogado (39).
De acuerdo con el avance de las investigaciones, ambos sospechosos habrían sido los encargados de adquirir el cargamento de explosivos con el que la organización criminal destruyó las sedes de cuatro entidades financieras durante la madrugada de ayer martes en Alto Paraná. Las autoridades centran ahora los interrogatorios en determinar cómo se desvió el material y si existen más conexiones locales en la zona de Emboscada.
Al respecto, el comisario principal Darío Aquino, jefe de la Comisaría 18 de Santa Rita, confirmó que los investigadores lograron trazar el origen de los artefactos. Los detenidos habían adquirido legalmente los explosivos días antes en la ciudad de Emboscada —donde este tipo de materiales debe ser registrado ante la Dirección General de Material Bélico (Digemabel)—, para luego desviarlos al mercado ilegal y entregarlos a la banda criminal.
El jefe policial explicó que la banda criminal no opera en la zona, sino que se trasladó desde otros puntos del país para estudiar el terreno minuciosamente. «No fue un golpe de la noche a la mañana; tuvieron tiempo de analizar el campo para perpetrar el hecho en el momento exacto», señaló.
Respecto a la madrugada del asalto, el comisario relató escenas de extrema tensión. La alerta se activó por radio cuando una patrullera que se encontraba a solo una cuadra del lugar fue emboscada. Mientras algunos uniformados lograron cubrirse ingresando a un alcantarillado, uno de los policías fue tomado como rehén por los delincuentes.
El intento de rescate desencadenó una balacera que se extendió por aproximadamente 15 minutos. «Antes de llegar a dos cuadras ya fuimos recibidos a tiros. Nos desplegamos e iniciamos el cruce de disparos, hasta que escuchamos por radio al compañero tomado de rehén”, recordó.
Dijo que los delincuentes lo obligaron a pedirnos que dejáramos de disparar porque su vida estaba en riesgo», rememoró Aquino, quien además detalló que la comisaría local opera con apenas 20 agentes divididos en dos turnos de 10. El ataque también provocó severos daños colaterales en una vivienda particular ubicada inmediatamente detrás de una de las sucursales bancarias afectadas.
