De acuerdo con los datos policiales, Kanazawa habría sido asesinado dentro de su propio vehículo el mismo día en que salió de su vivienda, el pasado 7 de febrero. La Policía explicó que el cuerpo fue hallado sin vida el 9 de febrero en la zona de San Pedro del Paraná, departamento de Itapúa, pero no se había confirmado que perteneciera al occiso, debido a que la denuncia formal por desaparición se presentó recién el 13 de febrero, lo que había impedido activar antes el protocolo oficial de búsqueda.
En ese sentido, el médico forense, Pablo Lemir, confirmó este lunes que los resultados de la autopsia realizada al cuerpo sin vida cadáver de Kanazawa respaldan el informe inicial realizado por el especialista que intervino en el hallazgo del cuerpo el pasado 9 de febrero en San Juan del Paraná, departamento de Itapúa.
La Policía Nacional, en su informe, también señala que falleció por shock hipovolémico, producto de una herida de 12 cm en la zona anterior del cuello, provocada por un arma blanca tipo punzocortante. Lemir informó a la prensa asimismo que la víctima perdió gran parte del volumen sanguíneo, fruto de una herida cortante de arma blanca en el cuello..
Por su parte, en entrevista con RCC Radio, el subcomandante de la Policía Nacional, César Silguero, manifestó que en relación al caso fueron aprehendidos el militar Remigio Rubén Llano (25) señalado como presunto autor material del crimen, y el civil Óscar Zacarías (35) quien habría intervenido posteriormente al homicidio.
El jefe policial confirmó asimismo que imágenes de circuito cerrado ubican a Llano en la vivienda de la víctima durante la madrugada del día del crimen. De acuerdo con esos registros, el militar salió del domicilio acompañado por el exfuncionario, lo que constituye uno de los principales elementos objetivos de la causa.
Posteriormente, se detectaron transacciones y compras realizadas con el teléfono celular y datos personales de la víctima, movimientos que refuerzan la hipótesis de un trasfondo económico. Zacarías aparece vinculado a partir de la presunta negociación del aparato celular y otras operaciones efectuadas después del fallecimiento. “Hay elementos objetivos que comprometen a ambos”, sostuvo Silguero, aunque evitó confirmar la existencia de una confesión formal.
Durante los allanamientos fueron incautados teléfonos celulares y otros dispositivos que serán sometidos a pericias técnicas por orden del Ministerio Público. El análisis forense digital será clave para determinar el grado de participación de cada detenido y establecer con precisión la cronología de los hechos.
POSIBLE MÓVIL Y MECÁNICA DEL CRIMEN
Aunque el uso de recursos económicos de la víctima figura como una de las líneas principales de investigación, los investigadores no descartan otros posibles móviles que podrían surgir del contenido de los dispositivos electrónicos incautados.
La hipótesis preliminar señala que la víctima habría accedido a trasladar al sospechoso hasta un punto determinado. Durante el trayecto se habría producido una discusión que derivó en una agresión con un arma blanca, ocasionándole una herida mortal en el cuello.
Tras el ataque, el presunto autor habría trasladado el cuerpo hasta el departamento de Itapúa. Los investigadores sostienen que el detenido mantiene vínculos familiares y una vivienda en la zona de San Isidro, en Encarnación, lo que habría facilitado la elección del lugar para abandonar el cadáver.
Las autoridades trabajan ahora en la localización del vehículo utilizado y en el análisis técnico de los dispositivos electrónicos incautados, bajo coordinación del Ministerio Público, con el objetivo de reconstruir cada movimiento previo y posterior al crimen.
