Durante el segundo mes del año, 622 personas se convirtieron en la voz de quienes no siempre pueden pedir auxilio. El reporte estadístico arroja datos que permiten trazar un mapa de la desprotección infantil en el país:
Llama la atención que la mayor carga de vulnerabilidad recae sobre los más pequeños. El 52% de las víctimas pertenecen a la primera infancia (0 a 8 años), seguidos por el grupo de 9 a 13 años (28%) y adolescentes de 14 a 17 años (20%). En cuanto al género, la incidencia es casi paritaria, con un 51% de varones y un 49% de mujeres.
LAS DEUDAS DEL ENTORNO FAMILIAR
El desglose de las tipologías de vulneración pone el foco en el hogar y la responsabilidad parental:
Falta de cuidado: 514 casos de violación del deber de cuidado.
Violencia física y psicológica: 495 registros de maltrato.
Exposición al peligro: 204 menores en situación de calle.
Crimen sexual: 107 reportes de abuso sexual.
Paradójicamente, aunque el entorno familiar es donde más derechos se vulneran, también es la fuente principal de denuncias (43%), lo que indica que otros miembros del núcleo familiar están rompiendo el silencio. Le siguen los agentes comunitarios (28%) y los vecinos (18%). Un dato esperanzador es que el 3% de las llamadas fueron realizadas por los propios menores.
GEOGRAFÍA DEL RIESGO Y RESPUESTA ESTATAL
El departamento Central (45%) y la capital, Asunción (22%), siguen encabezando las estadísticas de reportes, mientras que departamentos como Alto Paraguay y Ñeembucú cerraron el mes sin registros.
Tras la alerta, el sistema de protección se activa mediante derivaciones estratégicas:
44% al Ministerio de la Defensa Pública. 33% al Ministerio Público. 17% a las CODENI locales. Todos los casos están bajo el monitoreo del Dispositivo de Respuesta Inmediata (DRI), asegurando que el reporte inicial se transforme en una intervención real.














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