Trabajo y reinserción: Justicia busca sumar a la industria a la gestión penitenciaria

El sistema penitenciario paraguayo busca dar un paso más allá de la mera ocupación de las personas privadas de libertad y avanzar hacia un modelo en el que el trabajo, la capacitación y la experiencia laboral formen parte efectiva del proceso de reinserción social.

Trabajo y reinserción: Justicia busca sumar a la industria a la gestión penitenciaria

Con ese objetivo, el Ministerio de Justicia presentó ante representantes de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) los lineamientos del nuevo modelo de gestión penitenciaria y planteó la posibilidad de ampliar la participación del sector industrial en programas productivos destinados a personas privadas de libertad.

El viceministro de Política Criminal, Rubén Maciel, explicó que uno de los principales desafíos es lograr que los emprendimientos laborales dentro de las penitenciarías tengan continuidad y sostenibilidad, de manera que no se conviertan en actividades aisladas, sino en experiencias que permitan desarrollar capacidades útiles para la vida en libertad.

La propuesta apunta a conectar las posibilidades del sistema penitenciario con las necesidades concretas de las empresas, aprovechando espacios, infraestructura disponible y personas con diferentes perfiles, conocimientos y habilidades.

UN SISTEMA QUE BUSCA ASIGNAR TAREAS SEGÚN CADA PERFIL

Uno de los aspectos destacados durante la presentación fue el sistema de clasificación aplicado en las nuevas penitenciarías modulares. La metodología permite organizar a las personas privadas de libertad teniendo en cuenta factores como nivel de riesgo, comportamiento, habilidades y características individuales.

Esta clasificación también puede facilitar la asignación de tareas productivas de acuerdo con las capacidades de cada interno y con las condiciones de seguridad de los establecimientos.

El modelo contempla además diferentes modalidades de cumplimiento de pena. En el régimen cerrado, las actividades laborales se complementan con educación, formación y desarrollo personal. En los regímenes semiabierto y abierto, en cambio, se busca una relación más directa entre trabajadores y empleadores, conforme a las condiciones establecidas por la legislación laboral.

Para el régimen cerrado, Justicia plantea además el funcionamiento de asociaciones de personas privadas de libertad, concebidas como una instancia intermedia entre el Ministerio y las empresas que participan de los programas productivos.

Esta modalidad permite responder a determinadas necesidades de producción sin establecer un vínculo laboral directo entre las empresas y las personas que participan de estas iniciativas, cuya incorporación queda sujeta a los requisitos y condiciones establecidos para cada programa.

LA INDUSTRIA, COMO PUENTE HACIA LA VIDA EN LIBERTAD

El planteamiento del Ministerio también contempla ampliar progresivamente los establecimientos bajo régimen semiabierto y comenzar a construir, desde etapas tempranas, vínculos con empresas que puedan ofrecer oportunidades laborales.

Entre los proyectos mencionados aparece la posibilidad de desarrollar actividades relacionadas con los sectores de confección y textil en un futuro establecimiento de régimen semiabierto en Ciudad del Este.

La apuesta consiste en que la persona privada de libertad pueda llegar al momento de su egreso no solo con una sanción cumplida, sino también con capacidades, experiencia y conocimientos que le permitan acceder a una actividad laboral.

La cooperación con el sector industrial aparece así como uno de los componentes que Justicia pretende incorporar a la nueva gestión penitenciaria: vincular la formación y el trabajo dentro de las cárceles con oportunidades reales fuera de ellas.

El desafío, en este esquema, será convertir los programas productivos en procesos sostenibles y articulados con el mercado laboral, de modo que la reinserción social tenga un componente práctico y no quede limitada al discurso institucional.

 

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