La distribución de las obras refleja un enfoque de descentralización y atención a sectores prioritarios: Caazapá (Kera’y): 52 familias beneficiadas. Tavaí (Comunidades Viyu y Túnade – Etnia Mbya Guaraní): 44 viviendas para el sector indígena. San Juan Nepomuceno (Santa Librada): 25 viviendas habilitadas.
Más allá del refugio físico, el Fondo Nacional de la Vivienda Social (FONAVIS) ha demostrado ser un motor de microeconomía local. La construcción de estas unidades no solo empleó mano de obra de la zona, sino que dinamizó el comercio de materiales nacionales, inyectando capital directamente en las comunidades beneficiadas.

UNA GESTIÓN QUE ACELERA EL PASO
El dato político de la jornada lo aportó el ministro Baruja, quien lanzó un dardo a las administraciones pasadas: con 44.446 soluciones habitacionales gestionadas en apenas dos años y medio, el actual Gobierno asegura haber superado en un 25% todo lo realizado en el quinquenio anterior.
Por su parte, el presidente Santiago Peña reafirmó que el acceso a la vivienda es el eje central de su compromiso social. Al escuchar los testimonios de madres jefas de hogar y líderes indígenas, el mandatario fue tajante: «No vamos a descansar hasta que todos nuestros compatriotas tengan su vivienda digna». Con más de 30.000 llaves ya entregadas desde agosto de 2023, la meta de reducir el déficit habitacional parece haber pasado de la retórica a la ejecución masiva.