El hito más simbólico de este proceso es el cambio de denominación de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, que pasa a llamarse Centro Nacional de Prevenidos. El Cnel. Peña explicó que el reordenamiento ya es una realidad tangible con el traslado de 462 personas privadas de libertad (PPL) condenadas desde Tacumbú hacia el nuevo penal Martín Mendoza, en Emboscada, diseñado exclusivamente para quienes ya cuentan con sentencia.
«Tacumbú se va a transformar en un centro modelo para prevenidos exclusivamente. Sufre modificaciones estructurales importantes y se dividirá en cinco módulos», afirmó Peña, quien estimó que el proceso de vaciado de condenados se completará antes de fin de año. Este mismo esquema se replica en el Este del país, con el traslado de condenados de la regional de Ciudad del Este al nuevo penal de Minga Guazú.
REORDENAMIENTO EN EL SECTOR FEMENINO
La reforma también alcanza a las mujeres. Peña anunció la clausura de todas las penitenciarías mixtas del país. Las reclusas serán trasladadas al complejo de Emboscada, con excepciones humanitarias:
Mujeres con hijos, embarazadas, con enfermedades crónicas o mayores de 65 años serán derivadas al penal Serafina Dávalos en Cnel. Oviedo para recibir atención especializada.
FUGA EN LUQUE Y CRISIS DE SEGURIDAD EN MINGA GUAZÚ
La entrevista también abordó incidentes recientes. Sobre la fuga de un recluso de Emboscada identificado como «Pachigua» durante una consulta médica en el Hospital de Luque, el Coronel informó que el custodio ya está a cargo del Ministerio Público y que Asuntos Internos investiga posibles negligencias o complicidad.
Respecto a los disturbios en Minga Guazú, Peña desmintió un motín pero confirmó un incidente de seguridad: «Un recluso de máxima seguridad forzó su candado y liberó a otros. Tuvimos que intervenir incluso con disparos de escopeta». Como resultado, siete internos de alta peligrosidad serán trasladados a la cárcel de máxima seguridad Martín Mendoza.
EL DESAFÍO DE LA TECNOLOGÍA: CELULARES Y DROGAS
Pese a las recientes requisas en el penal de Cerezo (Itapúa), donde se incautaron armas blancas, celulares y sustancias estupefacientes (marihuana y cocaína), el director reconoció una debilidad crítica: la falta de tecnología.
«El elemento humano es responsable ante la ausencia de tecnología. La mayoría de las cárceles convencionales no cuentan con escáneres ni inhibidores de señal de celulares», admitió, señalando que estos pedidos ya han sido elevados al Gobierno Nacional.
Finalmente, Peña destacó que los traslados masivos se realizaron en «absoluta calma», informando a los internos con antelación y permitiéndoles entregar sus pertenencias a familiares, lo que marca una diferencia sustancial en la gestión de crisis penitenciarias anteriores.
