Un fenómeno social que popularizó en Argentina llegará a nuestro país: se trata de la comunidad Therian, que programó dos encuentros en el sur del país: el primero será el 15 de febrero, en la Plaza de Armas, y el segundo el 26 de febrero, en el Parque de la Salud. Según los organizadores, estos encuentros buscan promover el respeto a la diversidad y fortalecer vínculos entre quienes se identifican de esta manera.

¿Qué son los Therians?
Los therians son personas que se identifican espiritual o emocionalmente con un animal no humano. El término proviene de «therianthrope», que describe figuras mitológicas que combinan rasgos humanos y animales. Los therians no solo adoptan un rol, sino que sienten que su alma es un híbrido entre humano y animal, lo que forma parte de su identidad; aseguran sentirse animales y adoptan sus comportamientos en la vida cotidiana. Subrayan que no se «disfrazan» de perros, gatos, zorros u otros animales, sino que «se sienten» así.
La representación de esta conexión no necesita de demasiados elementos: una máscara, una cola u otro accesorio ya puede ser suficiente. Algunos sienten que reencarnaron como lobos, toros u otros y viven con esta identidad, por eso no sienten la necesidad de trajes para expresarse, su vínculo con el animal es interno y espiritual.

Los therians no son furries
Therians y furries: para ojos inexpertos pueden parecer lo mismo, pero en realidad son muy diferentes. Los une una gran presencia en redes sociales, pero no la concepción de lo que hacen.
Los furries forman parte de una comunidad de animales antropomórficos, es decir, animales con características humanas como caminar en dos patas, hablar, usar ropa y expresar emociones faciales.
A diferencia de los therian, los Furries o Furros no se sienten espiritualmente animales. Suelen llevar trajes llamados FurSuits, diseñados especialmente para representar a su FurSona, su propio personaje antropomórfico. En este caso hay algo de show y muchas veces son muy elaborados.

¿Moda pasajera? ¿o algo más profundo?
Hay discusiones en torno al fenómeno: muchos dicen que es una moda más, que se diluirá con el tiempo.
Un punto clave es no confundir el therianismo con juegos de rol o performance, disfraces y cosplay o trastornos psiquiátricos.
La mayoría de los especialistas coinciden en que, en sí mismo, el therianismo no constituye una enfermedad mental. Solo se vuelve un tema clínico si la vivencia genera sufrimiento significativo, aislamiento extremo, pérdida de contacto con la realidad o dificultades graves en el funcionamiento cotidiano.
En muchos casos, se trata de una forma alternativa de autoexploración y autoexpresión, que puede coexistir con una vida social, escolar o laboral completamente funcional.
Desde lo social, el crecimiento del fenómeno Therian se vincula al internet y las redes sociales, donde se forman comunidades que brindan contención, validación y un lenguaje común. Estos espacios cumplen una función similar a otros grupos: ofrecen sentido de pertenencia, reconocimiento y la posibilidad de construir una identidad compartida.















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