La diputada Dalia Ferreira se pronunció sobre el funcionamiento de la caja jubilatoria parlamentaria y reconoció que se trata de un régimen cuestionado desde su origen. Según señaló, uno de los principales puntos de conflicto es la posibilidad de acceder a una jubilación tras un solo período legislativo, una situación que, a su entender, resulta difícil de justificar.
Ferreira recordó que este mecanismo ya le generaba rechazo incluso antes de asumir como parlamentaria y sostuvo que, si se decide avanzar en una reforma, esta debería alcanzar a todas las cajas jubilatorias, comenzando por la del propio Parlamento. “Si vamos a reformar, hay que reformar todas las cajas y empecemos con la nuestra”, expresó.
La legisladora se mostró a favor de una reforma de la caja parlamentaria, aunque aclaró que no coincide con su eliminación inmediata. No obstante, reconoció que existe un antecedente de parlamentarios jubilados que ya perciben beneficios, lo que obliga a pensar cambios que contemplen esa realidad sin reproducir inequidades.
Entre las posibles modificaciones, Ferreira mencionó la necesidad de extender el tiempo mínimo de aportes, planteando que el acceso a la jubilación no se produzca tras cinco o diez años, sino luego de al menos tres períodos legislativos. También hizo referencia al porcentaje de descuento actual, que alcanza el 22% del salario, y explicó que siempre concibió ese aporte como una forma de ahorro personal.
Finalmente, la diputada fue clara al marcar un límite: si no se logra una reforma que corrija lo que considera injusto desde el origen del sistema, la alternativa debería ser su eliminación. En ese caso, propuso avanzar hacia un esquema privado, financiado exclusivamente con aportes de los legisladores, que permita retirar lo aportado al finalizar el mandato y sin aportes del Estado.
