SEN advierte que crecida del Paraná podría prolongarse hasta 2027 y confirma asistencia permanente a familias afectadas

El ministro de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), Arsenio Zárate, informó que unas 500 familias serían afectadas directamente por la crecida del río Paraná en el departamento de Ñeembucú. Hasta el momento, más de 250 ya recibieron asistencia estatal, mientras continúan los trabajos de respuesta ante el avance de las aguas.

El secretario de Estado advirtió que la situación podría prolongarse durante varios meses, debido a los efectos del fenómeno climático El Niño, que, según las proyecciones meteorológicas mencionadas, podría extenderse hasta el primer cuatrimestre de 2027.

Durante una visita al departamento, Zárate explicó que la asistencia continuará de manera permanente y no se limitará a una única entrega de ayuda. El objetivo es acompañar a las familias durante el desarrollo de la emergencia, en coordinación con la Gobernación, los municipios y las demás instituciones del Estado.

Itacorá.

“Nos falta bastante todavía por asistir y la asistencia va a continuar llegando”, aseguró el ministro, al remarcar que la respuesta estatal debe sostenerse mientras persistan las necesidades de la población afectada.

COORDINACIÓN ENTRE INSTITUCIONES PARA RESPONDER A LA EMERGENCIA

Zárate destacó que la SEN tiene a su cargo la coordinación de las tareas interinstitucionales, por disposición del presidente de la República, para garantizar una respuesta conjunta ante las inundaciones.

Entre las instituciones involucradas mencionó a Itaipú, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), el Ministerio de Industria y Comercio, las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Salud Pública y la ANDE, que interviene en los cortes preventivos del suministro eléctrico y su posterior reposición, según las condiciones de seguridad.

El trabajo también incluye la atención sanitaria de las comunidades que quedan aisladas, la recuperación de canales y caminos, y la habilitación de espacios para albergar a las personas evacuadas.

Itacorá.

El ministro señaló que los efectos actuales podrían ser apenas el comienzo de un periodo complicado, considerando los pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y la Dirección de Meteorología e Hidrología de Paraguay.

Como antecedente, recordó el episodio de El Niño que comenzó a manifestarse con lluvias intensas e inundaciones en octubre de 2018 y cuyos efectos se extendieron hasta finales de mayo y comienzos de junio de 2019.

CINCO DISTRITOS DE ÑEEMBUCÚ AFECTADOS

Por su parte, el gobernador de Ñeembucú destacó la gravedad de la situación en el departamento, donde cinco distritos ribereños del Paraná enfrentan las consecuencias de la crecida.

Además de las familias desplazadas o en riesgo, miles de hectáreas y parcelas productivas están bajo agua, con consecuencias para la actividad económica y la vida cotidiana de las comunidades.

El gobernador subrayó la importancia de mantener una presencia efectiva del Estado en los lugares afectados y valoró la participación de las distintas instituciones en los operativos.

Cerrito.

Según detalló, la Policía acompaña las tareas de asistencia y prevención; el Ministerio de Obras Públicas trabaja junto con la Gobernación y el Comando de Ingeniería de las Fuerzas Armadas en las intervenciones necesarias; y Salud Pública refuerza la cobertura para las poblaciones que quedan aisladas.

La emergencia también repercute en el sistema educativo: varias instituciones ya recurren a las clases virtuales y algunas escuelas funcionan como albergues para las personas evacuadas.

LA EMERGENCIA EXIGE UNA RESPUESTA SOSTENIDA

El gobernador insistió en que la magnitud de la emergencia obliga a dejar de lado las diferencias políticas e institucionales para concentrar los esfuerzos en las necesidades de la población. En ese sentido, mencionó la coordinación con los municipios, incluidos los intendentes en ejercicio y las autoridades electas.

Cerrito.

El desafío inmediato es ampliar la asistencia a las familias que todavía no fueron alcanzadas, sostener los servicios esenciales en las comunidades aisladas y atender las pérdidas que afectan a los productores y habitantes de las zonas ribereñas.

La advertencia de la SEN apunta a un escenario que podría prolongarse más allá de los próximos meses. Por ello, la continuidad de la asistencia, la capacidad de respuesta de las instituciones y la preparación ante nuevas crecidas serán determinantes para reducir el impacto social y económico de las inundaciones.

 

Salir de la versión móvil