El regreso a clases tras las vacaciones puede representar un desafío para muchos niños, especialmente aquellos que han estado completamente desconectados de la rutina escolar. La magíster en Neuropsicología y Neuroeducación, Rocío Florentín, exministra de la Senadis y del Departamento de Educación Inclusiva del MEC, señala que la adaptación al ritmo académico es clave para un aprendizaje exitoso.
«El cerebro se adapta rápidamente a la zona de confort, por lo que levantarse tarde y romper la rutina dificulta el retorno al colegio. Lo ideal es preparar a los niños con antelación, ajustando los horarios de sueño al menos una semana antes del inicio de clases», explicó Florentín.
Desde la neurociencia, las horas de sueño cumplen un papel fundamental en el proceso de aprendizaje. Florentín resalta que la falta de descanso adecuado puede afectar la concentración y el rendimiento escolar. Además, subraya la importancia de un período de adaptación no solo en el nivel inicial, sino en todas las etapas educativas.
«En el aula, los docentes deben equilibrar el grupo, considerando que algunos alumnos son nuevos y enfrentan mayores desafíos de socialización. El rol del adulto como mediador es clave para que la adaptación sea efectiva», sostuvo.
Respecto a la continuidad del aprendizaje durante las vacaciones, Florentín mencionó que hay opiniones divididas. Algunos padres optan por desconectar totalmente a sus hijos, mientras que otros refuerzan contenidos con clases particulares. Sin embargo, la especialista enfatiza que el refuerzo puede realizarse de manera natural en la vida diaria.
«No hace falta contratar a un profesor. Los padres pueden involucrar a sus hijos en actividades cotidianas como hacer cálculos en el supermercado, leer juntos o analizar una película. Esto refuerza habilidades sin necesidad de una enseñanza formal», explicó.
Sin embargo, aclaró que algunos niños, debido a su condición o diagnóstico, requieren una reiteración formal del aprendizaje para evitar una desconexión prolongada.
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