Restauración integral del Colegio Nacional de la Capital: infraestructura, tecnología y capital humano marcan un nuevo modelo educativo

En una entrevista concedida a RCC Radio, el ministro de Educación y Ciencias, Luis Ramírez, destacó este martes que la renovación del Colegio Nacional de la Capital (CNC) no se limitó a una mejora estética, sino que implicó una transformación estructural profunda que busca garantizar su funcionamiento por al menos un siglo más.

El aspecto más relevante de la intervención, según el titular de la cartera educativa, radica en que por primera vez se abordaron problemas de fondo en la infraestructura del emblemático colegio. “No se trata de arreglos superficiales; hablamos de intervenciones estructurales”, subrayó, al explicar que se trabajó incluso en los cimientos, reforzando la base del edificio y renovando completamente sistemas invisibles pero críticos como cañerías, sanitarios, cableado eléctrico y redes internas.

Este proyecto, iniciado hace dos años tras constatar el deterioro del edificio, culminó con la reciente reapertura oficial del CNC, marcando un hito en la recuperación de una de las instituciones educativas más representativas del país.

Pero la transformación no se detiene en la infraestructura física. Ramírez resaltó que el colegio fue equipado con tecnología de primer nivel, posicionándolo entre los mejor dotados del sistema educativo público paraguayo. El CNC cuenta ahora con laboratorios de alta tecnología, computadoras para docentes, pizarras digitales interactivas en todas las aulas y mobiliario especializado, especialmente en áreas como diseño gráfico. “Estamos hablando de un nivel cercano al universitario”, afirmó.

En paralelo, el ministro hizo énfasis en un cambio clave: la profesionalización del plantel docente. Al asumir, el ministerio encontró una alta cantidad de maestros en condición de interinazgo, lo que generaba inestabilidad y afectaba la calidad educativa. En respuesta, se implementaron nuevos requisitos de selección, logrando conformar un equipo con docentes titulados, muchos de ellos con posgrados, además de incorporar personal técnico como orientadores, psicólogos y asistentes sociales.

“La base del cambio es el capital humano”, sostuvo Ramírez, al explicar que la capacitación docente es un proceso en marcha que contempla tanto el uso pedagógico de las herramientas como su manejo operativo, clave para aprovechar la nueva infraestructura digital.

El modelo implementado en el CNC ya tiene su correlato en el Colegio Técnico Nacional y forma parte de una estrategia más amplia impulsada por el gobierno de Santiago Peña. El plan contempla replicar esta experiencia en al menos 17 centros educativos, uno por cada cabecera departamental, especialmente en colegios de comercio, además de la renovación de bachilleratos agrícolas y forestales en zonas rurales.

En términos de inversión, el ministro estimó que la restauración del CNC demandó entre 2,5 y 3 millones de dólares, cifra que podría incrementarse con la continuidad de obras, particularmente en áreas deportivas.

Finalmente, Ramírez vinculó directamente la mejora de la infraestructura con la convivencia escolar. Apelando a la teoría de las “ventanas rotas”, explicó que un entorno ordenado, limpio y moderno contribuye a reducir la conflictividad y fortalece el sentido de pertenencia de los estudiantes. “Mejorar el ambiente permite exigir mejores resultados”, concluyó.

 

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