La actividad fue organizada por el Ministerio de Justicia junto con el Centro de Estudios Judiciales, con financiamiento de la Unión Europea, con el objetivo de generar un espacio de diálogo y construcción de propuestas para fortalecer la reinserción social de las personas que pasan por el sistema penitenciario.
Durante la apertura, Nicora planteó una pregunta central para la sociedad paraguaya: “¿En qué condiciones queremos que regresen?”. El ministro recordó que actualmente más de 20.000 personas se encuentran privadas de libertad en el país, y subrayó que el proceso de reinserción no es únicamente responsabilidad del sistema penitenciario.
“La reinserción social no es solo un desafío del sistema penitenciario; es un desafío de toda la sociedad”, afirmó. Según explicó, cuando una persona que estuvo en prisión accede a una oportunidad laboral, no solo transforma su propia vida, sino que también impacta positivamente en su familia, en sus hijos y en su comunidad.
El foro abordó precisamente el papel que deben asumir distintos sectores para facilitar ese proceso. Nicora señaló que la reinserción requiere empresas dispuestas a generar oportunidades laborales, organizaciones de la sociedad civil que acompañen los procesos de reintegración y aliados de la cooperación internacional que impulsen iniciativas sostenibles.
Durante la jornada también se compartieron experiencias de empresas que ya han incorporado a personas privadas de libertad o egresadas del sistema penitenciario, mostrando que la reinserción laboral no solo es posible, sino que además genera valor social y económico.
El encuentro buscó visibilizar estas buenas prácticas y fortalecer las alianzas entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil, con miras a construir políticas públicas sostenibles orientadas a la reinserción social.
Entre los participantes estuvieron Elizabeth Flores, Filipinas Bareiro, Samanta Sacaba, Diego Peyrat, el viceministro de Política Criminal Rubén Maciel y la viceministra de Empleo y Seguridad Social Verónica López.
El foro dejó sobre la mesa una discusión que trasciende al sistema penitenciario: si la sociedad espera que las personas privadas de libertad regresen sin oportunidades ni apoyo, o si apuesta por procesos reales de reintegración que reduzcan la reincidencia y fortalezcan el tejido social.
