En conversación con RCC Radio, Silva calificó el procedimiento como poco claro y carente de la seriedad que exige una institución clave para el desarrollo del cine nacional, señalando inconsistencias en el reglamento, interpretaciones cambiantes por parte del Consejo y decisiones que, según afirma, terminaron afectando su participación.

El INAP es considerado uno de los pilares institucionales para el crecimiento de la industria audiovisual en Paraguay. Su creación fue el resultado de años de lucha del sector cultural, que finalmente logró la aprobación de la normativa en 2018.
Posteriormente se estableció el Fondo Nacional del Audiovisual Paraguayo (FONAE), cuyo objetivo es financiar proyectos cinematográficos, series, cortometrajes, desarrollo de guiones, festivales y programas de formación.
En la práctica, el Instituto administra los recursos destinados al fomento del audiovisual mediante convocatorias públicas en las que productores y realizadores presentan proyectos para competir por financiamiento.
Según Silva, el crecimiento del presupuesto previsto para los próximos años hace que la conducción del organismo sea estratégica para el futuro del sector. “El instituto es todavía joven, pero ya se han puesto en marcha varias políticas. Ahora estamos en una segunda etapa, en la que se debe fortalecer la institución y proyectar hacia dónde queremos llevar al cine paraguayo”, explicó.
MÁS PRESUPUESTO, MÁS RESPONSABILIDAD
Uno de los factores que vuelve especialmente relevante la elección del nuevo director es el incremento significativo del presupuesto destinado al audiovisual. De acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista, el instituto podría manejar cerca de 19.000 millones de guaraníes provenientes del FONAE, además de recursos asignados por el Presupuesto General de la Nación.
Entre los programas previstos figura el denominado cash rebate, un incentivo destinado a atraer producciones internacionales al Paraguay. Este mecanismo prevé la devolución de entre el 18% y el 20% de la inversión realizada en el país por productoras extranjeras, con el objetivo de dinamizar el sector, generar empleo y posicionar al país como destino de filmaciones. Por ello, la figura del director ejecutivo tendrá la responsabilidad de administrar los recursos y definir la visión estratégica del sector en los próximos años.
UN PROCESO BAJO CUESTIONAMIENTOS
El concurso para la designación del nuevo director se abrió oficialmente el 1 de enero y se extendió hasta el 31 del mismo mes, periodo en el que se presentaron ocho postulantes.
Tras una primera revisión documental, cinco aspirantes continuaron en el proceso, pero posteriormente la lista quedó reducida a tres nombres: Ramón Alberto González (activista y promotor del movimiento LGTBIQ en Paraguay, según los antecedentes), Miguel H. López y Natalia Fuster.
Silva afirma que el proceso estuvo marcado por interpretaciones ambiguas del reglamento, lo que terminó generando controversias entre los postulantes. Según explicó, varios candidatos presentaron reclamos relacionados con cuestiones formales en la documentación.
En su caso, señaló que uno de los documentos fue presentado sin autenticación notarial debido a la imposibilidad de obtenerla en el plazo establecido. El reglamento contemplaría un artículo que permitiría subsanar errores de forma, lo que inicialmente permitió que su postulación continuara en el proceso.
Sin embargo, posteriormente el tema volvió a ser debatido dentro del Consejo del INAP, lo que derivó finalmente en su exclusión. “Se interpretó primero que sí se podían corregir cuestiones formales, pero después se volvió a cuestionar eso y finalmente me dejaron fuera”, relató.
CONSEJEROS INCOMPLETOS Y REPRESENTACIÓN PARCIAL
Otro de los puntos que, según Silva, debilita la legitimidad del proceso es que no todos los sectores del audiovisual están representados actualmente en el Consejo del INAP. El organismo está integrado por representantes del Estado y de organizaciones del sector cultural. Sin embargo, algunas entidades aún no designaron a sus delegados debido a desacuerdos internos.
Entre las instituciones que no habrían completado su representación se mencionan organizaciones del ámbito de los productores y exhibidores, lo que deja vacantes en el órgano que debe tomar decisiones clave. Para Silva, esta situación genera un proceso que no refleja plenamente la diversidad del sector audiovisual paraguayo.
ATAQUES Y CUESTIONAMIENTOS PERSONALES
El postulante también denunció que, tras mantenerse en competencia luego de la etapa de revisión documental, comenzaron críticas y cuestionamientos en su contra, incluso desde sectores vinculados a su propio gremio. Según relató, estas presiones derivaron en nuevos pedidos para revisar su situación dentro del proceso, lo que finalmente terminó con su exclusión. “Se buscó de todas las maneras posibles sacarme del proceso”, afirmó.
Silva sostiene que la forma en que se resolvió su caso terminó afectando su reputación personal y profesional, algo que considera injustificado.
LA DECISIÓN FINAL
Tras la conformación de la terna, el proceso continúa ahora con la fase de entrevistas a los postulantes, luego de lo cual la lista será remitida a la ministra de Cultura, Adriana Ortiz, quien tendrá la decisión final sobre la designación del próximo director ejecutivo del INAP.
No obstante, Silva considera que el proceso debió haberse llevado adelante con mayor transparencia y reglas más claras, dado el impacto que tendrá la conducción del instituto en el desarrollo del audiovisual paraguayo. “A mi criterio, este proceso no tuvo la seriedad que se esperaba para una institución tan importante”, concluyó.














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