Si bien el servicio fue restablecido de forma parcial este miércoles, los pobladores advierten que viven en una constante incertidumbre ante la falta de un plan de contingencia por parte de los prestadores de servicio y la débil fiscalización del Estado.
En representación de las más de 1.000 familias afectadas en la zona y barrios aledaños, la Dra. Lourdes Branda hizo pública la crítica situación que atraviesan los hogares. El suministro depende principalmente del Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (SENASA) a través de Juntas de Saneamiento locales y de aguaterías privadas.
«Fueron cuatro días enteros sin una sola gota de agua. Cuatro días donde se vio afectada la salud, la higiene, nuestros niños, el cuidado de nuestros adultos mayores y el día a día de cientos de hogares. Aunque hoy el servicio volvió, la tranquilidad no, porque no sabemos si al abrir la canilla más tarde o mañana vamos a contar con el líquido vital», recriminó la vocera vecinal.
EVASIVAS, FALTA DE MANTENIMIENTO Y EXCUSAS RECURRENTES
Frente a los contantes cortes, los usuarios denuncian recibir respuestas evasivas por parte de las administraciones de agua, que suelen culpar a la ANDE por supuestos cortes de energía eléctrica o alegar la quema de motores y la falta de mantenimiento de los tanques. Sin embargo, los propios vecinos constataron que en las áreas donde se ubican los tanques reservorios sí había energía eléctrica durante el apagón del servicio hídrico.
Asimismo, Branda desmintió categóricamente que el problema responda a una alta morosidad de los usuarios, señalando la rigurosidad con la que operan los prestadores: «Si el usuario se retrasa dos meses, te cortan el servicio y te retiran el medidor, teniendo que pagar un costo extra para la reinstalación. Nosotros cumplimos con el pago mensual, pero no recibimos la garantía de un servicio digno».
UN DRAMA QUE SE REPITE AÑO TRAS AÑO Y LA EXIGENCIA A LA ERSAN
La comunidad señala que esta problemática no es nueva, sino que se arrastra desde hace años y recrudece con la llegada de las altas temperaturas en septiembre y los meses de verano. Recordaron incluso antecedentes drásticos donde familias enteras debieron pasar las festividades de fin de año sin agua para cocinar o higienizarse.
Ante la falta de soluciones definitivas, la organización de vecinos remitió una nota formal ante el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (ERSAN) para exigir una intervención directa y fiscalización rigurosa a las Juntas de Saneamiento y prestadores privados.
Exigen la implementación obligatoria de un Plan Operativo Anual (POA) y un plan de contingencia real —que incluya generadores propios y motores de reserva— que garantice el suministro.
«El agua es un derecho humano básico; sin agua no hay salud, no hay dignidad ni bienestar posible en ningún hogar. No le estamos pidiendo un favor temporal a las autoridades, exigimos que se garantice nuestro derecho fundamental», concluyó Branda.
