El mandatario enfatizó que el título de propiedad es el verdadero camino del progreso y no un atajo para el enriquecimiento rápido. Instó a los nuevos propietarios a cultivar la tierra y a dejar a sus hijos no solo el documento, sino también «la cultura del trabajo». El presidente Peña utilizó las cifras de titulación como la principal prueba de que su gobierno está «cambiando lo que siempre se hizo».

Comparó la gestión actual del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT) con los resultados históricos: «300 títulos se entregaron acá en más de 30 años. En poco más de dos años (de gestión) entregamos alrededor de 2.000 títulos,» afirmó el presidente, señalando que esta labor histórica no recibe la cobertura mediática que merece.
Este logro, que busca poner fin a décadas de conflictos por la tierra, se atribuye a una decisión política de enfrentar los problemas de larga data y a la reciente aprobación de la ley que crea el Registro Unificado Nacional, que acelerará la titulación masiva a partir de enero.
LA ENCENDIDA DEFENSA DE FRANCISCO RUIZ DÍAZ
Una de las partes más notables del discurso fue la vehemente defensa del presidente Peña al titular del INDERT, Francisco Ruiz Díaz, un funcionario que ha sido objeto de fuertes cuestionamientos políticos por el supuesto “regalo” de tierras en Carmelo Peralta.

Peña reconoció sin rodeos la impopularidad de Ruiz Díaz en Asunción: «No se le quiere mucho a Francisco, yo le voy a decir la verdad». El motivo de esta impopularidad, según el presidente, es que Ruiz Díaz ha cortado un lucrativo negocio: «Francisco dejó de permitir que mucha gente se vuelva rica con el sufrimiento del pueblo. Él es culpable de que mucha gente hoy tiene miedo, tiene miedo porque Francisco le cortó su negocio… Ahora le quieren ver preso. Pero si Francisco no se va preso, muchos pobres de Paraguay se van a ir presos», aseveró.
Peña aseguró que no cederá a las presiones para cambiarlo, incluso de opositores y disidentes dentro de su propio partido. Describió a Ruiz Díaz como un paraguayo formado en la Academia Militar, con disciplina, con la formación de un economista brillante y, sobre todo, con una honestidad, integridad y patriotismo ejemplares.
UN PRESIDENTE EN EL “FOCO DEL CONFLICTO”
El mandatario justificó su presencia en un lugar históricamente conflictivo como Virgen del Camino (Arroyito), calificándolo de «Zona Roja», algo que, según él, nunca hizo un presidente antes.
Peña llamó a los ciudadanos a transformar el «enojo» y el «discurso de odio» —que, a su juicio, es lo que venden los medios y las redes sociales— en energía para el trabajo. «Yo no puedo solo. Necesito trabajar con líderes locales», concluyó el presidente, volviendo a enfatizar que la solución a los problemas del Paraguay no son las «balas y revólveres», sino los títulos de propiedad.














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