Peña desafía al Paraguay: que ningún niño pase la Navidad sin el abrazo de una familia

El presidente pidió este lunes que más familias se sumen al programa de acogimiento y reveló que, a sus 17 años, tampoco se sentía preparado para ser padre. En el segundo aniversario de “Familias de la Guarda”, anunció que 600 niños esperan un hogar. Los testimonios de José Ayala y Sofía Gómez reflejaron el amor, la esperanza y los años de espera que viven las familias acogedoras. El Poder Ejecutivo promulgó, además, un decreto para instituir un día dedicado a las familias de la guarda.

Hay esperas que duran años, trámites que parecen interminables y sueños que solo necesitan una oportunidad para convertirse en realidad. Pero, para un niño que aguarda un hogar, cada día cuenta.

Ese fue el mensaje que atravesó el acto por el segundo aniversario del Programa Nacional de Cuidado Alternativo y Adopción “Familias de la Guarda”, donde el presidente de la República, Santiago Peña, apeló al corazón de los paraguayos y lanzó un desafío: que ningún niño pase esta Navidad sin el abrazo y el calor de una familia.

Durante su discurso, el mandatario habló desde su propia experiencia como padre, recordó los cambios que atravesó su familia y destacó el compromiso de su esposa, la primera dama Leticia Ocampos, con la protección de la niñez. También reconoció que, cuando fue padre a los 17 años, él mismo no se sentía preparado para asumir semejante responsabilidad.

 

Santiago Peña, presidente de la República.

“Yo no les voy a mentir, con 17 años yo no me sentía capaz de ser padre”, confesó Peña, al explicar que la vida le enseñó la importancia de apoyarse en la familia y de pedir ayuda en los momentos difíciles.

Esa experiencia personal, sumada a la iniciativa de la primera dama, fue uno de los puntos de partida para involucrarse en la búsqueda de soluciones a los obstáculos que enfrentaban los niños y las familias en los procesos de adopción.

Peña recordó que, tras asumir la Presidencia en 2023, su hija menor alcanzó la mayoría de edad y se marchó a estudiar al exterior, dejándolos ante la experiencia del “nido vacío”. En ese contexto, él y Leticia encontraron una nueva manera de volcar su amor y compromiso hacia otros niños que necesitan protección, acompañamiento y un hogar.

El presidente relató que su esposa manifestó su deseo de trabajar en esta problemática y comenzó a impulsar acciones para superar las barreras que dificultaban el acogimiento y la adopción. Así nació, en 2024, el programa que busca que más niños encuentren una familia y que los procedimientos institucionales sean más rápidos y eficaces. “Pero nadie puede solo, nadie, nadie puede solo”, insistió Peña, al convocar a las instituciones del Estado y a la ciudadanía a comprometerse con esta causa.

600 NIÑOS ESPERAN UNA FAMILIA

El mandatario destacó los avances alcanzados en los últimos doce meses y recordó que el Gobierno volvió a modificar el decreto reglamentario para agilizar los procedimientos. Sin embargo, advirtió que todavía queda mucho por hacer.

Según los datos expuestos durante el acto, 600 niños seguían esperando una familia al 19 de octubre.

Peña pidió a los medios de comunicación que ayuden a multiplicar el mensaje y a despertar la solidaridad de la sociedad paraguaya. El objetivo es que, al llegar las fiestas de fin de año, cada niño pueda sentirse protegido y querido. “Yo estoy convencido que lo podemos hacer”, afirmó, al plantear el desafío de que ningún niño quede sin el calor de una familia durante la Navidad.

José Ayala, quien compartió la historia de su familia y los doce años de espera para que su hija, Sol Judith, obtuviera el reconocimiento legal de una relación que nació mucho antes de cualquier sentencia judicial.

 

El presidente también vinculó esta iniciativa con el programa Semillas del Futuro, orientado a acompañar a madres y padres que atraviesan situaciones de vulnerabilidad y que, ante las dificultades, pueden llegar a pensar que no están en condiciones de criar a sus hijos.

La intención, explicó, es brindar apoyo a las familias y proteger a los niños durante sus primeros años de vida, evitando separaciones que puedan prevenirse mediante un acompañamiento oportuno.

Peña agradeció a los funcionarios y a las instituciones que colaboran con el programa, incluidos jueces, fiscales, la Defensoría Pública y otros actores del sistema de protección. Su mensaje final fue un llamado a transformar la empatía en acciones concretas: abrir las puertas de los hogares y los brazos a quienes más lo necesitan.

“USTEDES NO SON HIJOS DE CORAZÓN: USTEDES SON HIJOS”

Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue el testimonio de José Ayala, quien compartió la historia de su familia y los doce años de espera para que su hija, Sol Judith, obtuviera el reconocimiento legal de una relación que nació mucho antes de cualquier sentencia judicial.

Ayala dirigió primero sus palabras a los niños, niñas y adolescentes que todavía viven en hogares de abrigo. Les pidió que no pierdan la esperanza y que no permitan que los prejuicios sociales definan su futuro.

“Van a tener una familia, van a conseguir una familia”, les aseguró. Imaginó para ellos escenas cotidianas que para muchos niños representan un sueño: celebrar el Día de la Madre y el Día del Padre, tener a sus padres en las gradas durante un partido de fútbol y compartir con ellos el día de la graduación.

Su mensaje más contundente fue una invitación a dejar atrás los prejuicios sobre la adopción: “Ustedes no son hijos de corazón, ustedes son hijos”. Con esas palabras, defendió el derecho de los niños a sentirse plenamente parte de una familia, con amor, pertenencia y una identidad reconocida.

Ayala también dirigió un mensaje a jueces, abogados y fiscales, a quienes pidió comprender la urgencia que existe detrás de cada expediente. “Imagínense que alguien está esperando un trasplante de corazón. Esa persona no puede esperar un minuto, dos días, dos meses. Y ese corazón son los niños y niñas que buscan una familia”, expresó.

Para el padre, los años de incertidumbre y las lágrimas que acompañaron el proceso terminaron convirtiéndose en una experiencia que valió la pena. Su testimonio fue también una invitación a las personas que todavía dudan en adoptar: les pidió que se permitan conocer esa forma de amor y descubrir que un hijo es un hijo, independientemente de cómo haya llegado a la familia.

“MUCHO ANTES DE TENER NUESTROS APELLIDOS, YA TENÍAS NUESTRO AMOR”

La emoción también se hizo presente en las palabras de Sofía Gómez, quien recordó que su hija Judith lleva doce años formando parte de su hogar, aunque el reconocimiento legal de esa filiación haya tardado tanto en llegar.

“Hoy no comienza nuestra familia. Hoy se reconoce plenamente también ante la ley una familia que hace doce años nació desde el amor”, manifestó.

Para Gómez, el cambio de apellido no modifica el vínculo que ya existe, pero representa la culminación de una larga espera y el reconocimiento jurídico de una relación construida día tras día.

“Los tiempos de los trámites no siempre coinciden con los tiempos del corazón”, reflexionó, al agradecer a las personas e instituciones que hicieron posible llegar a ese momento.

Su testimonio estuvo dirigido también a quienes sueñan con convertirse en padres y atraviesan procesos de adopción marcados por el cansancio, la incertidumbre y el temor. Les aseguró que abrir el corazón a un hijo puede transformar la vida para siempre y recordó que las familias no siempre comienzan de la manera que uno imagina.

Pero fue el mensaje dirigido a su hija el que resumió la profundidad de su historia: “Mucho antes de que vos tuvieras nuestros apellidos, ya tenías nuestro amor”.

Gómez recordó que Judith ya era su hija mucho antes de que un documento lo certificara y agradeció a Dios por haberlos sostenido durante los momentos difíciles. Con sus palabras, dejó en evidencia que el reconocimiento legal es importante, pero que el amor, el compromiso y la decisión de acompañar a un niño son los que construyen una familia.

EL EJECUTIVO INSTITUYE UN DÍA PARA LAS FAMILIAS DE LA GUARDA

En el marco del segundo aniversario del programa, el Poder Ejecutivo promulgó un decreto que establece un día dedicado a las familias de la guarda, como reconocimiento a quienes abren sus hogares y ofrecen cuidado, protección y afecto a niños, niñas y adolescentes que necesitan un entorno familiar.

La medida representa un reconocimiento institucional a la labor de estas familias y busca contribuir a visibilizar el acogimiento familiar como una alternativa de cuidado para la niñez.

La iniciativa se suma a los esfuerzos por agilizar los procesos, sensibilizar a la ciudadanía y promover la participación de más familias en el sistema de protección.

El desafío sigue siendo enorme: los 600 niños que, según lo expuesto durante el acto, aguardaban una familia requieren respuestas oportunas, procedimientos eficaces y adultos dispuestos a asumir el compromiso de cuidarlos.

El mensaje que dejó la jornada fue claro: no basta con reconocer que todos los niños tienen derecho a una familia; es necesario trabajar para que ese derecho se haga realidad.

Y, como expresaron las familias protagonistas, la adopción no se trata solamente de incorporar un apellido a un documento. Se trata de que un niño pueda crecer sabiendo que es amado, que tiene un lugar en el mundo y que no está solo.

 

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