Esta medida garantiza la continuidad del transbordo de combustibles desde buques de mayor calado hacia barcazas que pueden navegar los ríos interiores, asegurando que el flujo de suministro hacia Paraguay no sufra interrupciones ni sobrecostos logísticos.
La zona del Kilómetro 171 es un punto neurálgico para el comercio exterior paraguayo. Históricamente, Paraguay ha dependido de esta zona de alijo para el abastecimiento de hidrocarburos, ya que las limitaciones de calado de los ríos Paraná y Paraguay impiden que los grandes buques cisterna oceánicos lleguen directamente a los puertos locales.
En el pasado, la falta de una prórroga automática o de acuerdos a largo plazo en esta zona generó momentos de incertidumbre en el sector de combustibles. Sin este permiso de alijo, los convoyes paraguayos se veían obligados a realizar maniobras en zonas más alejadas o menos seguras, lo que históricamente se traducía en demoras y, eventualmente, en el aumento de los precios finales en las estaciones de servicio.
IMPORTANCIA PARA EL PARAGUAY
La importancia de este acuerdo radica en tres pilares fundamentales:
Seguridad energética: El 100% de los combustibles fósiles que consume Paraguay son importados. El KM 171 es la «puerta de entrada» que permite que el suministro sea fluido y constante.
Competitividad de costos: Al mantener el régimen vigente, se evitan las tarifas extraordinarias que implicaría cambiar de zona de transferencia, protegiendo así la economía del consumidor final.
Relaciones bilaterales: Este acuerdo refleja una distensión en la agenda de la Hidrovía entre Paraguay y Argentina, priorizando la operatividad técnica sobre los conflictos políticos.
Con esta prórroga hasta 2027, el sector importador paraguayo obtiene una ventana de previsibilidad de dos años, clave para la planificación económica y la estabilidad del mercado interno de energía.














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